Luis García Berlanga
Arròs Calabuch de Casa Jaime (Peñíscola)
El arroz del personal que pasó a carta gracias al cineasta Berlanga.

Carla Centelles. Publicado: 26/06/2026
Antes de convertirse en uno de los arroces más célebres de Peñíscola, fue simplemente la comida de quienes trabajaban en Casa Jaime. Su origen está en la cocina doméstica de los pescadores de Peñíscola, en aquellas comidas familiares donde acababan en la cazuela los productos del mar que nadie quería comprar: ortiguillas, espardenyes, lluentes y otros tesoros marinos cuyo valor gastronómico tardaría décadas en reconocerse.
Este arroz no nació para los comensales. Durante años fue el arroz que se servía en la cocina de Casa Jaime, lejos del comedor y de las cartas, reservado para la familia y el personal. El cineasta Luis García Berlanga que frecuentaba el restaurante en sus estancias en Peñíscola, observaba cómo, mientras los clientes disfrutaban de los platos de carta, la familia Sanz compartía un arroz distinto. Un día preguntó qué era aquello. Lo probó. Y ya no quiso otro. Tanto insistía en pedirlo para sus amigos y acompañantes que aquel arroz conocido entonces como Calabuch —en homenaje a la película rodada en la ciudad— acabó incorporándose definitivamente a la carta.
Hoy sigue siendo el plato más emblemático de Casa Jaime. Un arroz seco, cocinado en cazuela y terminado al horno, elaborado con arroz de la D.O. Valencia, azafrán y un fondo marino de una profundidad extraordinaria. Servido frente al Mediterráneo, con la playa a pocos metros y la silueta del Castillo del Papa Luna dominando el horizonte, este arroz concentra buena parte de la historia gastronómica de Peñíscola: cultura marinera, memoria popular y cine valenciano en una misma cucharada.
Casa Jaime’s Arròs Calabuch (Peñíscola)
The staff rice dish that earned its place on the menu thanks to filmmaker Berlanga.
Before becoming one of Peñíscola’s most celebrated rice dishes, it was simply the meal shared by the people who worked at Casa Jaime. Its roots lie in the home cooking of Peñíscola’s fishermen: family meals where the seafood no one wanted to buy ended up in the casserole—sea anemones, sea cucumbers, llamps, and other marine treasures whose culinary value would take decades to be fully appreciated.
This rice dish was never originally meant for diners. For years, it was the rice cooked in the kitchen at Casa Jaime, away from the dining room and off the menu, reserved for the family and the staff. Filmmaker Luis García Berlanga, a regular at the restaurant during his stays in Peñíscola, noticed that while customers were enjoying the dishes on the menu, the Sanz family were sharing a different rice dish among themselves. One day, he asked what it was. He tasted it. From then on, he wanted nothing else. He ordered it so often for his friends and companions that the dish, later known as Calabuch—in homage to the film shot in the town—eventually became a permanent fixture on the menu.
Today, it remains Casa Jaime’s signature dish: a dry rice cooked in a casserole and finished in the oven, prepared with D.O. Valencia rice, saffron, and an intensely flavorful seafood stock. Served overlooking the Mediterranean, with the beach just a few meters away and the silhouette of Papa Luna’s Castle on the horizon, this rice dish brings together much of Peñíscola’s gastronomic history—its seafaring culture, popular memory, and a touch of Valencian cinema—in a single spoonful.
L’Arròs Calabuch de Casa Jaime (Peñíscola)
Le riz du personnel qui s’est imposé à la carte grâce au cinéaste Berlanga.
Avant de devenir l’un des riz les plus réputés de Peñíscola, ce plat n’était que le repas partagé par ceux qui travaillaient à Casa Jaime. Il puise ses origines dans la cuisine familiale des pêcheurs de Peñíscola, dans ces tablées où les produits de la mer que personne ne voulait acheter finissaient dans la cazuela : ortiguillas, espardenyes, lluentes et autres trésors marins dont la valeur gastronomique mettrait encore des décennies à être pleinement reconnue.
À l’origine, ce riz n’était pas destiné aux clients. Pendant des années, il fut préparé dans la cuisine de Casa Jaime, à l’écart de la salle et absent de la carte, réservé à la famille et au personnel. Le cinéaste Luis García Berlanga, habitué du restaurant lors de ses séjours à Peñíscola, remarqua qu’alors que les clients dégustaient les plats proposés à la carte, la famille Sanz partageait entre elle un riz différent. Un jour, il demanda de quoi il s’agissait. Il le goûta. Dès lors, il n’en voulut plus d’autre. Il le réclama si souvent pour ses amis et ses compagnons de table que ce riz, bientôt connu sous le nom de Calabuch — en hommage au film tourné dans la ville — finit par entrer définitivement à la carte.
Aujourd’hui encore, il demeure le plat emblématique de Casa Jaime : un riz sec, cuit en cazuela puis achevé au four, préparé avec du riz de la D.O. Valencia, du safran et un fumet marin d’une intensité remarquable. Servi face à la Méditerranée, à quelques mètres seulement de la plage, avec la silhouette du château de Papa Luna découpée sur l’horizon, ce riz rassemble en une seule cuillerée une grande part de l’histoire gastronomique de Peñíscola : culture maritime, mémoire populaire et cinéma valencien.
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Loving Comunitat Valenciana #Peñíscola
Loving Comunitat Valenciana #Peñíscola programa de Apunt Media presentado por Hu Zhao.
Hu Zhao es un joven que dejó su casa y su familia en China porque quería recorrer mundo, pero cometió un error: uno de los primeros lugares en visitar fue la Comunidad Valenciana… y ahí se ha quedado, enamorado de una tierra y de su gente. Su objetivo ahora será descubrirla entera, en una larga visita turística de ocho capítulos, donde conocerá en primera persona a todos los atractivos que nuestra tierra ofrece a los visitantes.
Con motivo del centenario de Luis García-Berlanga, Hu ha pensado en recorrer los pueblos y ciudades valencianas que sirvieron de localización para sus historias. Un viaje guiado por la diversión, la música y el esperpento, rasgos muy característicos de los valencianos y muy presentes en el cine del genial director.
Hu Zhao se atreve a realizar el famoso Arroz Calabuch con Espardenyes y ortiguillas de mar (productos de origen humilde, tiempo atrás; que fascinaron a don Luis García Berlanga por su sabor) junto a nuestro capital y cocinero de barca Jaime Sanz, lo conseguirá…
Un Viaje por la España de Berlanga
- May 12, 2021
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Un viaje por la España de Berlanga. 100 años de Berlanga.
Nació hace 100 años y en noviembre se cumplieron 10 de su muerte. Mas allá del genial cineasta, fue uno de los mejores cronistas del pasado reciente de España. Y aunque no hace falta pretexto ninguno para disfrutar del universo del director y guionista valenciano, sin duda es un buen momento para asomarse al balcón de Luis García Berlanga (valencia, 1921 – Madrid, 2010), un verso libre militante del humor negro, el contraste entre ternura y la mala baba y el “no todo es lo que parece”. Asomarse, por ejemplo, al balcón del ayuntamiento de Guadalix de la sierra junto al inolvidable alcalde José Isbert. O subirse al motocarro de placido en Manresa. O pasear por la Peñíscola llamada Calabuch. O asistir al milagro de san Dimas en Alhama de Aragón. O dejarse seducir en Madrid y Mallorca por la bonhomía de su verdugo, o perseguir a suecas en Sitges. Conocer a los pobres, a los ricos, a los necios, Alos miserables (de toda clase y condición), a la buena gente. “Parecía que tenía radiografías en los ojos, parecía que veía lo que no podía verse”, dice Sol Carnicero, amiga y jefa de producción de varias películas. Conviene también volver al magisterio de su amigo y pareja artística Rafael Azcona, un sabio. Es lo que hemos hecho en estas páginas, que evocan los rodajes de 10 de sus películas a través de localizaciones donde fueron rodadas y algunos de los personajes que en ellas interfieran. Bienvenidos a la España de Luis García Berlanga. Comienza el viaje.
Peñíscola (Castellón) Bombas atómicas en la arcadia mediterránea de Berlanga. Calabuch (1956)

Un famoso científico de EE. UU que sabe hacer bombas atómicas (Jorge Hamilton, interpretado por Edmund Gwenn) se harta de todo y recala – nadie sabe cómo – en una minúscula arcaría a orillas del mediterráneo para alejarse del mundanal ruido. La gente del pueblecito, de Calabuch. Le acoge como uno de los suyos. Y son felices y comen perdices hasta que…
No, no todo es lo que parece. A Luis García Berlanga, Calabuch le parecía una de sus peores películas, a al menos la más ñoña, o al menos, son palabras suyas, “la más envejecida por ser paternal y rousseauniana, por ser todos los personajes tan buenos. Y esto me jode porque, si mi cine habla del enfrentamiento entre la sociedad y el individuo, es incongruente que este sea bondadoso”. Pareció darle la razón el mismísimo François Truffaut, quien, en su crítica a la película en Cahiers du Cinema, vino a escribir que la bomba debería haber caído sobre la propia cabeza de Berlanga. Pero donde cayo la verdad, en forma de puñetazo, fue en la cabeza del actor italiano Franco Fábrica, uno de los protagonistas y a quien Berlanga no aguantaba: “Le metí una ostia, si, era un rompecojones” (en el libro El ultimo austrohúngaro). Aunque en el primer guion la historia iba de desarrollar en un pueblo del interior, al director valenciano le pudo su mediterraneidad y su levantidismo militantes y acabo rodando en la bella Peñíscola. Donde 43 años después volvería a rodar Paris-Tombuctú, su última película. El pueblo entero se transformo con la llegada “de los del cine, aunque todavía no habían visto nada de los lugareños, ya que cinco años más tarde el mismísimo Hollywood desembarcaría en el castillo del Papa Luna de la mano del productor Samuel Bronston, Charlton Heston y Shohia Loren para rodar El Cid.
Rafaela Biosca, nacida en Peñíscola hace 72 años, tenia 8 cuando participo como extra en varias secuencias rodadas en las antiguas escuelas, hoy Museo del Mar. “Aquello, fue una fiesta”, rememora mientras sorbe un cafecito en una terraza sobre los acantilados de Peñíscola. “Rodamos en las escuelas y en la iglesia de la Ermitana. Lo recuerdo con mucho cariño, figúrese en aquellos años en Peñíscola no había casi de nada, estaba casi en ruinas, era un pueblecito de pescadores y labradores, había mucha miseria, hasta que se rodó aquí el Cid, también Sali, pero poco. Iba vestida de mora”.
Pese a la metamorfosis de una aldea de pescadores en un enclave turístico de primer orden, algunos rincones siguen casi iguales que cuando Berlanga rodo en ellos: el faro del Farero José Isbert, la playa de les Viudas, la Ermitana, el portal de Sant Pere… y ahí sigue Casa Jaime, restaurante predilecto de Berlanga en el rodaje. Tan predilecto que allí continua en la carta, en su honor, el celebre Arroz Calabuch con espardenyes y ortiguillas de mar. No se lo pierdan.

Por: Borja Hermoso /fotografía: Eduardo Nave