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  • Peix de Peñíscola: la historia de Casa Jaime entre el mar, la lonja y la cocina

    En Casa Jaime llevamos desde 1967 cocinando Peñíscola. Y si hay algo que define nuestra manera de entender la gastronomía es el respeto por el mar, por quienes viven de él y por el producto que cada día llega a nuestra lonja.

    Peñíscola es mucho más que uno de los destinos turísticos más conocidos del Mediterráneo. Es un pueblo marinero. Una tierra cuya historia, cultura y gastronomía están profundamente vinculadas al mar. Cada madrugada, los barcos pesqueros de Peñíscola salen a faenar. Horas después, sus capturas regresan al puerto para pasar por la subasta de la lonja. Y es allí donde comienza una parte esencial de nuestra historia. Porque en Casa Jaime no entendemos la cocina marinera sin conocer el origen de aquello que cocinamos. Y en nuestro caso, ese conocimiento tiene una historia muy particular: Jaime Sanz fue pescador antes que cocinero.

    De pescador a cocinero: una manera diferente de entender el mar

    Antes de ponerse al frente de los fogones de Casa Jaime, Jaime Sanz conoció el Mediterráneo desde el mar. Fue pescador. Aprendió a reconocer el producto, a comprender los ritmos del Mediterráneo y a valorar el trabajo de quienes cada día salen a faenar. Ese conocimiento ha marcado para siempre su manera de entender la cocina. Porque una cosa es cocinar pescado y otra muy diferente es conocer el pescado antes de que llegue a la cocina. Saber de dónde viene. Saber cómo se ha capturado. Conocer sus características y su temporada. Y, sobre todo, comprender el esfuerzo que existe detrás de cada caja que llega a la lonja.

    Desde hace más de 40 años, Jaime mantiene además una costumbre que forma parte inseparable de la identidad de Casa Jaime: acudir personalmente, de lunes a viernes, a la subasta de pescado de la lonja del puerto pesquero de Peñíscola.

    Para ello cuenta con la correspondiente licencia de arriero, como comprador de pescado. Cada tarde, la lonja vuelve a convertirse en uno de los lugares fundamentales de nuestra cocina.

    Peix de Peñíscola: del mar a la mesa

    En 2026 arranca una nueva campaña de Peix de Peñíscola, una iniciativa que identifica a los restaurantes compradores habituales de pescado en la lonja de Peñíscola.

    Para Casa Jaime, formar parte de esta iniciativa tiene un significado especial. No es una tendencia ni una estrategia de marketing. Es el reconocimiento a una forma de trabajar que llevamos desarrollando durante décadas.

    Del mar al puerto.
    Del puerto a la lonja.
    De la lonja al restaurante.
    Y del restaurante a la mesa.

    Esta proximidad permite que, en determinadas ocasiones, el pescado adquirido por la tarde en la subasta pueda estar esa misma noche en la mesa de un comensal. Es difícil encontrar una expresión más clara de lo que significa realmente el producto de proximidad.

    La lonja de Peñíscola: donde empieza nuestra cocina

    La Cofradía de Pescadores San Pedro de Peñíscola organiza y gestiona la venta de pescado fresco mediante su sistema de subasta y adjudicación. Habitualmente, la subasta comienza a las 16:00 horas, primero con las capturas procedentes del trasmallo y otras artes menores y, posteriormente, con las procedentes del arrastre. Para nosotros, la lonja no es simplemente un lugar donde comprar.

    Es nuestro mercado. Es donde observamos qué ha dado el mar ese día y donde seleccionamos el producto que después determinará parte de nuestra propuesta gastronómica. Porque nuestra cocina está condicionada por algo que consideramos una virtud: el mercado manda.

    El Mediterráneo no ofrece exactamente lo mismo todos los días. Y nosotros tampoco queremos que nuestra cocina sea siempre exactamente igual. La disponibilidad, la temporada y la calidad del producto forman parte de nuestras decisiones.

    Una cocina marinera con más de medio siglo de historia

    Casa Jaime forma parte de la gastronomía de Peñíscola desde 1967. Más de cinco décadas después, nuestra cocina continúa evolucionando, pero mantiene intacto su vínculo con la tradición marinera.

    Nuestra propuesta combina recetas tradicionales con una interpretación propia del producto y con nuestros arroces de autor. Entre nuestras elaboraciones encontramos platos que forman parte de la memoria gastronómica de la costa, como el Suquet de Peix, junto a creaciones que nacen de nuestra relación con Peñíscola y su historia.

    El Arroz Calabuch, por ejemplo, rinde homenaje a la película de Luis García Berlanga rodada en Peñíscola. Otros arroces de la casa continúan explorando ese mismo vínculo con el Mediterráneo y con el territorio.

    Pescar también significa cuidar el Mediterráneo

    Hablar del Peix de Peñíscola significa hablar de pesca profesional. Pero también significa hablar de responsabilidad. Los pescadores son quienes mejor conocen el Mediterráneo y quienes más directamente dependen de que sus aguas se mantengan saludables. Por eso, desde Peñíscola, nuestros barcos pesqueros colaboran con la Fundación Oceanogràfic en la recogida de tortugas marinas accidentadas.

    Gracias a la implicación de los pescadores, Peñíscola se ha convertido en un referente dentro de la Comunitat Valenciana en la recuperación de estas especies.

    La colaboración de la Cofradía de Pescadores San Pedro de Peñíscola con iniciativas para recuperar redes de origen plástico y facilitar su reutilización es otro ejemplo de esta responsabilidad. Porque el oficio de pescador no termina cuando el barco vuelve a puerto. Cuidar el Mediterráneo significa también cuidar los materiales, reducir residuos y contribuir a conservar el ecosistema del que depende el futuro de la pesca.

    Más de 40 años comprando en la lonja

    Hay restaurantes que incorporan el producto local porque es una tendencia. En Casa Jaime forma parte de nuestra historia. Durante más de cuatro décadas, Jaime Sanz ha acudido personalmente a la subasta de la lonja de Peñíscola.

    Primero como pescador. Después como cocinero y comprador. Dos formas diferentes de mirar el mismo mar. Una desde el barco. Otra desde la cocina. Y ambas con un mismo objetivo: respetar aquello que el Mediterráneo nos ofrece.

    Esa experiencia es una de las grandes diferencias de Casa Jaime. Porque cuando seleccionamos un pescado en la lonja no estamos viendo solamente una pieza de producto. Estamos viendo su procedencia, su calidad, su momento y las posibilidades que tiene en nuestra cocina.

    Casa Jaime: cocinar Peñíscola desde 1967

    Nuestra historia comenzó en 1967 y continúa escribiéndose cada día. Han cambiado muchas cosas durante todos estos años. Han evolucionado la gastronomía, las técnicas culinarias y también las expectativas de nuestros clientes.

    Pero hay algo que permanece: nuestro vínculo con Peñíscola y con el Mediterráneo.

    Por eso seguimos apostando por la cocina marinera. Por nuestros arroces. Por el producto de proximidad. Por el pescado fresco de nuestra lonja. Y por una manera de entender la gastronomía en la que conocer el origen del producto es tan importante como saber cocinarlo.

    El distintivo Peix de Peñíscola 2026 nos recuerda precisamente el valor de esa cadena. Una cadena que comienza cuando un barco sale a faenar. Continúa cuando el pescado llega al puerto. Sigue en la subasta. Después llega a nuestra cocina. Y finalmente termina donde todo nuestro trabajo cobra sentido: en la mesa.

    Ven a descubrir el sabor del Mediterráneo

    La próxima vez que visites Peñíscola, busca el distintivo Peix de Peñíscola y pregunta por el pescado de nuestra lonja. Y si quieres conocer cómo interpretamos ese producto en Casa Jaime, te esperamos en nuestra mesa.

    Desde 1967 seguimos haciendo lo que mejor sabemos hacer: cocinar el Mediterráneo, respetar nuestro producto y mantener viva la tradición marinera de Peñíscola. Porque en Casa Jaime no solo compramos pescado de Peñíscola. Formamos parte de su historia.

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  • Arròs Calabuch de Casa Jaime (Peñíscola)

    El arroz del personal que pasó a carta gracias al cineasta Berlanga.

    Carla Centelles. Publicado: 26/06/2026

    Antes de convertirse en uno de los arroces más célebres de Peñíscola, fue simplemente la comida de quienes trabajaban en Casa Jaime. Su origen está en la cocina doméstica de los pescadores de Peñíscola, en aquellas comidas familiares donde acababan en la cazuela los productos del mar que nadie quería comprar: ortiguillas, espardenyes, lluentes y otros tesoros marinos cuyo valor gastronómico tardaría décadas en reconocerse.

    Este arroz no nació para los comensales. Durante años fue el arroz que se servía en la cocina de Casa Jaime, lejos del comedor y de las cartas, reservado para la familia y el personal. El cineasta Luis García Berlanga que frecuentaba el restaurante en sus estancias en Peñíscola, observaba cómo, mientras los clientes disfrutaban de los platos de carta, la familia Sanz compartía un arroz distinto. Un día preguntó qué era aquello. Lo probó. Y ya no quiso otro. Tanto insistía en pedirlo para sus amigos y acompañantes que aquel arroz conocido entonces como Calabuch —en homenaje a la película rodada en la ciudad— acabó incorporándose definitivamente a la carta.

    Hoy sigue siendo el plato más emblemático de Casa Jaime. Un arroz seco, cocinado en cazuela y terminado al horno, elaborado con arroz de la D.O. Valencia, azafrán y un fondo marino de una profundidad extraordinaria. Servido frente al Mediterráneo, con la playa a pocos metros y la silueta del Castillo del Papa Luna dominando el horizonte, este arroz concentra buena parte de la historia gastronómica de Peñíscola: cultura marinera, memoria popular y cine valenciano en una misma cucharada.


    Casa Jaime’s Arròs Calabuch (Peñíscola)

    The staff rice dish that earned its place on the menu thanks to filmmaker Berlanga.

    Before becoming one of Peñíscola’s most celebrated rice dishes, it was simply the meal shared by the people who worked at Casa Jaime. Its roots lie in the home cooking of Peñíscola’s fishermen: family meals where the seafood no one wanted to buy ended up in the casserole—sea anemones, sea cucumbers, llamps, and other marine treasures whose culinary value would take decades to be fully appreciated.

    This rice dish was never originally meant for diners. For years, it was the rice cooked in the kitchen at Casa Jaime, away from the dining room and off the menu, reserved for the family and the staff. Filmmaker Luis García Berlanga, a regular at the restaurant during his stays in Peñíscola, noticed that while customers were enjoying the dishes on the menu, the Sanz family were sharing a different rice dish among themselves. One day, he asked what it was. He tasted it. From then on, he wanted nothing else. He ordered it so often for his friends and companions that the dish, later known as Calabuch—in homage to the film shot in the town—eventually became a permanent fixture on the menu.

    Today, it remains Casa Jaime’s signature dish: a dry rice cooked in a casserole and finished in the oven, prepared with D.O. Valencia rice, saffron, and an intensely flavorful seafood stock. Served overlooking the Mediterranean, with the beach just a few meters away and the silhouette of Papa Luna’s Castle on the horizon, this rice dish brings together much of Peñíscola’s gastronomic history—its seafaring culture, popular memory, and a touch of Valencian cinema—in a single spoonful.


    L’Arròs Calabuch de Casa Jaime (Peñíscola)

    Le riz du personnel qui s’est imposé à la carte grâce au cinéaste Berlanga.

    Avant de devenir l’un des riz les plus réputés de Peñíscola, ce plat n’était que le repas partagé par ceux qui travaillaient à Casa Jaime. Il puise ses origines dans la cuisine familiale des pêcheurs de Peñíscola, dans ces tablées où les produits de la mer que personne ne voulait acheter finissaient dans la cazuela : ortiguillas, espardenyes, lluentes et autres trésors marins dont la valeur gastronomique mettrait encore des décennies à être pleinement reconnue.

    À l’origine, ce riz n’était pas destiné aux clients. Pendant des années, il fut préparé dans la cuisine de Casa Jaime, à l’écart de la salle et absent de la carte, réservé à la famille et au personnel. Le cinéaste Luis García Berlanga, habitué du restaurant lors de ses séjours à Peñíscola, remarqua qu’alors que les clients dégustaient les plats proposés à la carte, la famille Sanz partageait entre elle un riz différent. Un jour, il demanda de quoi il s’agissait. Il le goûta. Dès lors, il n’en voulut plus d’autre. Il le réclama si souvent pour ses amis et ses compagnons de table que ce riz, bientôt connu sous le nom de Calabuch — en hommage au film tourné dans la ville — finit par entrer définitivement à la carte.

    Aujourd’hui encore, il demeure le plat emblématique de Casa Jaime : un riz sec, cuit en cazuela puis achevé au four, préparé avec du riz de la D.O. Valencia, du safran et un fumet marin d’une intensité remarquable. Servi face à la Méditerranée, à quelques mètres seulement de la plage, avec la silhouette du château de Papa Luna découpée sur l’horizon, ce riz rassemble en une seule cuillerée une grande part de l’histoire gastronomique de Peñíscola : culture maritime, mémoire populaire et cinéma valencien.


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  • Arrocerías en la Comunitat Valenciana

    El arroz forma parte del paisaje, la cultura y la identidad gastronómica de la Comunitat Valenciana. Desde los cultivos de la Albufera hasta las costas de Castellón y Alicante, cada territorio ha desarrollado sus propias recetas, técnicas y formas de entender este producto. La riqueza de la despensa local —carnes, verduras, pescados y mariscos— da lugar a paellas y arroces, secos o melosos, que siguen pasando de generación en generación. Cocinados a la leña, al sarmiento o al horno, forman parte de una tradición que ha convertido a la región en una de las grandes referencias culinarias del país.

    Esta selección reúne algunas de las casas que mejor representan esa diversidad y que mantienen vivo un patrimonio tan cotidiano como extraordinario.

    Casa Jaime (Peñíscola): Un clásico con larga tradición familiar y una ubicación privilegiada frente a la playa. Los arroces marineros son la gran especialidad de la casa, especialmente el Calabuch, preparado con ortiga de mar y espardeñas. Junto a ellos, platos como los langostinos con raya reflejan una cocina sincera, arraigada al producto y a las recetas del entorno.

    https://macarfi.com/es/cas/ficha-restaurante/casa-jaime-

    Casa Lola (Grau de Castelló): En pleno paseo marítimo del Grau, esta histórica arrocería ha construido su reputación alrededor de la cocina marinera. Entre sus especialidades sobresalen el arroz negro con gamba roja o el Arrocito de Castelló, un homenaje al producto de la lonja y la huerta local. Zarzuelas, suquets y una excelente selección de tapas completan una propuesta imprescindible en la zona.

    https://macarfi.com/es/cas/ficha-restaurante/casa-lola

    Mediterráneo (Grau de Castelló): Lo que comenzó como un negocio familiar se ha convertido con los años en una de las direcciones más sólidas de la zona. El producto de proximidad, con especial protagonismo para pescados y mariscos, da forma a una propuesta donde brillan los arroces. Destaca especialmente el célebre arroz a banda, que sigue sirviéndose en dos vuelcos al estilo tradicional. A ello se unen una notable selección de vinos y un trato exquisito.

    https://macarfi.com/es/cas/ficha-restaurante/mediterraneo-restaurante

    Alacant

    Racó de Anna (Elx): Más de veinte arroces protagonizan una propuesta que encuentra en el arroz y el vino su razón de ser. Instalado en una antigua casa rodeada de palmeras y caminos de tierra, ofrece un ambiente acogedor y familiar. La carta reúne desde recetas históricas como el arroz con costra hasta elaboraciones de marisco o bacalao y cebolla, acompañadas de una sorprendente selección de vinos poco habituales.

    https://macarfi.com/es/alc/ficha-restaurante/raco-danna

    Darsena (Alacant): Más de cincuenta años de historia han convertido esta casa en uno de los templos del arroz alicantino. Su actual ubicación, junto al puerto, combina un luminoso comedor acristalado con una amplia terraza frente al castillo de Santa Bárbara. Entre sus especialidades destacan el arroz a banda, el de ajete y chipirones o el meloso de marisco, además de una buena selección de pescados y mariscos.

    https://macarfi.com/es/alc/ficha-restaurante/darsena

    Azul (Alacant): La ubicación privilegiada frente al mar es solo una de las razones para acercarse a esta casa de esencia mediterránea. El verdadero protagonista es una cuidada selección de trece arroces, elaborados con precisión y equilibrio. El de cocochas, gambas y almejas merece mención aparte, igual que algunos entrantes muy recomendables como el puerro a la brasa o las croquetas de gamba roja.

    https://macarfi.com/es/cval/ficha-restaurante/azul

    Restaurante Elías (Xinorlet): Pocas casas han llevado tan lejos la especialización. Aquí el protagonismo recae casi por completo en el arroz con conejo y caracoles cocinado al sarmiento, una receta depurada hasta el extremo que justifica por sí sola la visita. Como alternativa, preparan un excelente arroz de verduras por encargo y una cuidada selección de productos de temporada a la brasa. Para terminar, difícil resistirse a sus conocidas creps de manzana caramelizada.

    https://macarfi.com/es/val/ficha-restaurante/restaurante-elias

    Otras opciones para degustar un buen arroz son:

    Seis Perlas (El Campello)

    https://macarfi.com/es/alc/ficha-restaurante/seis-perlas

    Paco Gil (Elxe)

    https://macarfi.com/es/alc/ficha-restaurante/paco-gil

    Casa Segis (El Campello)

    https://macarfi.com/es/alc/ficha-restaurante/casa-segis

    El Faralló (Denia)

    https://macarfi.com/es/val/ficha-restaurante/el-farallo

    Valencia

    Casa Carmela (Valencia): Cuatro generaciones y más de un siglo de historia respaldan a esta antigua casa de pescadores, convertida en una de las grandes referencias arroceras de Valencia. La leña de naranjo y los ingredientes de proximidad son la base de arroces tan apreciados como la paella valenciana con caracoles —por encargo— o el arroz del Senyoret. Una propuesta fiel a la tradición que sigue atrayendo a aficionados de todo el mundo.

    https://macarfi.com/es/val/ficha-restaurante/casa-carmela

    Gran Azul (Valencia): Los arroces son la gran especialidad de esta elegante casa valenciana, donde nunca falta un buen socarrat. El de pescado de roca y gamba destaca entre una propuesta que también presta mucha atención a las brasas y al producto de temporada. La experiencia se completa con una amplia bodega y un servicio muy profesional.

    https://macarfi.com/es/cval/ficha-restaurante/gran-azul-restaurante

    Maribel (El Palmar): Esta casa a orillas de la Albufera ha encontrado un interesante equilibrio entre respeto por la tradición y voluntad de innovar. A los arroces más clásicos, como el meloso de bogavante o el Senyoret, se suman creaciones propias como la paella de gambas rayadas y plancton marino o especialidades ancestrales por encargo como el arroz de fesols i naps y la Espardenyà. El uso de producto de km 0 y una cocina muy vinculada al entorno refuerzan una propuesta con identidad propia.

    https://macarfi.com/es/cval/ficha-restaurante/arroceria-maribel

    Rioja (Benissanó): A veinte kilómetros de Valencia, esta casa se ha convertido en lugar de peregrinación para quienes buscan una gran paella valenciana, elaborada con arroz de variedad Sénia. El resto de la oferta mantiene el nivel, con arroces para todos los gustos y una propuesta que actualiza el recetario tradicional con técnicas contemporáneas, producto local de calidad y una puesta en escena especialmente cuidada. Ideal tanto para una comida gastronómica como para celebraciones familiares.

    https://macarfi.com/es/val/ficha-restaurante/restaurant-rioja-hotel-rioja

    Otras opciones para degustar un buen arroz son:

    Poble Nou https://macarfi.com/es/alc/ficha-restaurante/cachito-restaurant

    Lavoe https://macarfi.com/es/val/ficha-restaurante/lavoe-arroz-y-mar

    L’Alter https://macarfi.com/es/val/ficha-restaurante/lalter

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