Peñiscola

Comer junto al mar en Peñiscola

Comer junto al mar en Peñíscola. Entre espardenyes y ortiguillas: la cocina marinera de Casa Jaime que te hará llorar

No es casualidad que este restaurante de Peñíscola figure siempre entre las recomendaciones de grandes chefs y comilones profesionales. Cincuenta años llevan ya realzando los frutos de la pesca con mucho respeto y conocimiento.

Por Marta Moreira | 22/12/2017

Incurrimos en una obviedad cada vez que decimos que vivimos –gastronómicamente hablando- en un territorio tocado de la mano de Dios. Y es cierto que son muchos, cada vez más, los restaurantes que defienden con honores los productos del mar y la huerta. Lo difícil no es hacerlo bien, sino distinguirse de los demás. Si consigues hacerlo durante décadas, es que te has marcado un doble mortal con tirabuzón.

El celebérrimo Arroz Calabuch de Casa Jaime, considerado como uno de los mejores de la Comunidad Valenciana, es un ejemplo de esa excepcionalidad sostenida en el tiempo. Aunque fue bautizado así en 1956 en homenaje a la película de José Luis Berlanga rodada en la localidad de Peñíscola donde se asienta el restaurante, este arroz exquisito de espardenyes y ortigillas de mar no es una invención de Jaime Sanz, sino una antigua receta de pescadores que el chef quiso preservar como si fuese una obra de etnografía gastronómica. “Es un arroz que nació de la necesidad –nos explica el camarero, mientras deposita delante de nosotros la pesada cazuela de hierro fundido -. Era lo que se comían los pescadores porque por aquel entonces nadie lo quería”. Hoy, lo que son las cosas, estos bichos misteriosos son un manjar (y no precisamente barato).

En Guía Hedonista no podemos despedir 2017 sin juntar unas letras en honor a este gran clásico de la gastronomía tradicional valenciana que ha celebrado cinco décadas de existencia. Fundado en 1967 como una pequeña tasca marinera y trasladado en 1982 a primera línea de playa -en un local sencillo, pero con vistas al castillo del Papa Luna-, este es uno de esos restaurantes donde no solo te ganan por el estómago. Ahora que empieza a hablarse tanto de que España necesita ponerse las pilas con el servicio de sala, es cuando debemos prestar atención a estos locales discretos e incluso periféricos, que cultivan una gran sabiduría desde el amor propio, pero sin el defecto imperdonable de la presunción. Debemos admirar este trato cercano, amable, barnizado de complicidad y sentido del humor, que no es otra cosa que verdadera profesionalidad.

Parte del ritual que sigue el personal de Casa Jaime –dirigido por el jefe de sala y sumiller Jaime Sanz junior- consiste en la importante labor didáctica que realizan con la máxima naturalidad, sin ningún engolamiento. Cada vez que llega un plato a la mesa, el maestro de ceremonias dedica uno o dos minutos a explicar de dónde viene la receta en cuestión, qué tipo de pescado, crustáceo o equinodermo tenemos entre manos, cómo y cuándo se captura, cómo se trata y qué sensaciones gustativas podemos esperar de él.  No comparto la actitud de quienes se ofenden ante este tipo de profusas explicaciones. La persona que nos sirve la comida en un restaurante es nuestra correa de transmisión con la naturaleza. Por muy bueno que sea un producto, siempre nos llega transformado, limpio, descascarillado… alienado de su origen. Si no nos interesamos por la trazabilidad de los alimentos, si nos desentendemos de su historia, acabamos por cosificarlos; y entonces el acto de comer se reduce a una mediocre rutina de consumo de lujo.

Pero volvamos a la “chicha”. El producto de temporada es la estrella tanto de los platos principales como de los entrantes. Aunque las alcachofas de la vecina Benicarló todavía no hay llegado al cénit de su temporada, podemos degustar uno de los platos “especiales” de este restaurante: un win-win a base de erizo de mar, langostino (de Vinaròs, por supuesto) y alcachofa con Denominación de Origen. El banquete sigue con unas croquetas cremosas de chipirones en su tinta, un delicado tataki de atún rojo (de Balfegó) con tartar de vieira… Mar, mar, y más mar.

La carta de Casa Jaime no es muy extensa, pero está llena de hits con combinaciones poco convencionales como el Arroz Columbretes de yemas de erizo, gamba roja y ajos tiernos; el de la Abuela, con salmonete de roca y chipirones, o el suquet de raya con langostinos. Puntos de cocción perfectos, suntuosidad y sabores intensos que amplían nuestros horizontes sobre el significado de la auténtica cocina marinera mediterránea. Comer, disfrutar, aprender. De esto va el asunto. Comer junto al mar en Peñiscola.

Cincuenta años entre fogones

Cincuenta años entre fogones

Cicuenta años entre fogones #50Aniversario

Restaurante Casa Jaime. La cocina tradicional marinera, el producto de temporada y experiencia son los puntos fuertes de este establecimiento familiar situado en la avenida Papa Luna de Peñiscola y que, con el paso de los años, se ha convertido en uno de los restaurantes con más historia de esta localidad del baix Maestrat. Jaime Sanz y Pilar Bonfill, junto a sus hijos, Jordi y Jaime Sanz junior, forman la familia que hay detrás del restaurante que abrió sus puertas en 1967 y este año cumple su 50 aniversario.

Jaime Sanz y Pilar Bonfill, junto a sus hijos, Jordi y Jaime Sanz junior, forman la familia que hay tras el restaurante de cocina tradicional marinera Casa Jaime de Peñíscola. Este año se cumplen 50 años desde su apertura en 1967, cuando el señor Jaime, que llevaba cinco años trabajando como marinero, decidió abrir un mesón en el casco antiguo de la ciudadela. Era una tasca donde cocinaba tapas tradicionales elaboradas con pescado y marisco recién salido de la lonja. En 1982, el matrimonio se trasladó hasta la Avenida Papa Luna, donde se encuentra el local a día de hoy A partir de ese momento sustituyeron los manteles de papel por los de tela y las tapas básicas por un menú más elaborado. Desde su apertura, el restaurante es conocido por sus platos cocinados con productos marineros autóctonos de temporada.

A pesar de haber sido reconocidos en multitud de ocasiones como el Sol Repsol el pasado año o con el premio al Mejor restaurante de cocina tradicional de la Comunidad Valenciana en 2013, los miembros de esta familia aseguran que el mayor reconocimiento es que la gente repita su visita, no trabajamos para reconocimientos ni para listas, sino para el cliente. El restaurante Casa Jaime cuenta con siete miembros en plantilla y tiene una carta poca extensa pero con mucha rotación, pues se ve modificada dependiendo de la temporada.

Cicuenta años entre fogones, toda una vida dedicada a la cocina. Su larga trayectoria en el municipio ha provocado que sean muchas las personalidades que ha visitado este establecimiento familiar durante sus cincuenta años de trayectoria. Julio lglesias, Adolfo Suárez, Jaime Armiñán, Berlanga, Albano y Romina, Ana Rosa Quintana, Alfredo Landa, Concha Velasco, futbolistas como Capdevila, Diego López o los actores de Juego de Tronos y el Chiringuito de Pepe son algunos de los personajes destacados que forman parte del interminable Libro de Visitas del Casa Jaime de Peñiscola.

El plato estrella En cuanto al plato estrella del restaurante es el Arroz Calabuch, elaborado con una receta que nació de la necesidad con productos humildes como son las espardeyes y ortiguillas de mar. Durante la celebración de una de las ediciones del Festival de Cine de Comedia de Peñiscola, Luis García Berlanga acudió Casa Jaime con su familia recomendado por Jaime Arminan y, una vez allí degustó el plato y quedó fascinado. Altratarse del año en el que Berlanga recibio un homenaje en el Festival, el cocinero Jaime Sanz decidió llamarle Arroz Calabuch y Berlanga, al enterarse de la noticia exclamo “que atrevimiento, que osadía, que desfachatez; mira que me han hecho cuadros, bustos, retratos, incluso calles, pero un Arroz… Ahora si que me recordaran después de muerto”

El nombre del arroz fue ideado en honor a la película titulada así y rodada en Peñiscola por el cineasta en 1956.

autora: Alba Boix – Levante EMV – Cicuenta años entre fogones

Ruta por Peñiscola por Marca Motor

 

Peñiscola: Cine Gastronomía y la Sierra de Irta

Me preguntan por la utilidad de un SUV… Pues ahora te vamos a poner un ejemplo perfecto. Si necesitamos un vehiculo de ocio, que nos permita llegar a sitios maravillosos de un modo comodo y que luego se conduzca de un modo ágil en carretera y nos ayude a callejear por cualquier lugar, lo que nos conviene es un companero de viaje como el “estiloso” Audi Q2, que nos acercana al disfrute siempre que lo deseemos

MARCA MOTOR nº 168 – Octubre 2017 – Pedro Madera

Dicen que los mejores rastreadores de tesoros, esos a los que no se les pasa por alto ningún rincón especial de la geografia, son los encargados de las localizaciones en cine y televisión. Exploran por tierra, maryaire hasta dar con el lugar perfecto. Y cuando lo hacen, ese escenario pasa a ser una parte fundamental del guión. que desapareciera, la historia tendría que de otra manera. Por eso, aquellos lugares que for man parte de la filmografia nacional e internacional tienen mucho de especial. Y entre ellos ocupa un lugar de honor la localidad castellonense de Peñíscola, un sueño para una buena legión de directores y meca para los amigos de las ac tividades al aire libre, en mar y en tierra.

Fueron los expertos ojos de Anthony Mann los que se fija ron en ella a principios de los 60. El director estaba conven cido de que no había mejor escenario que Peñíscola para que aquel Rodrigo Díaz de Vivar interpretado por Charlton Heston y el personaje de Sophia Loren -doña Jimena Díaz dieran lo mejor de sí mismos en ‘El Cid’

Superproducciones Made in Peñiscola’

Desde aquella superproducción, al menos otra treintena de películas como “Tierra, “Mataharis, “Tramontana’ o París Tombuctu’ han vuelto a escoger la cinematográfica Peñíscola como plató natural. Su castillo templario, cons truido en el siglo XIV y más conocido como el Castillo del Papa Luna, las callejuelas de su casco antiguo y las calas vírgenes de la Sierra de Irta, lo convierten en un lugar perfecto, dc Mar o montaña? Bosque o playa? Pescador, jinete o ciclista? Sin problema, aquí hay toda clase de opciones Por eso, series como ‘El Barco o El Ministerio del Tiempo han elegido la costa peñiscolana, al igual que los res de las famosas intrigas de los Lannister pensaron que es ta localidad era el escenario ideal para Juego de Tronos. Lo encargados de elegir localizaciones para la serie de HBO aseguraron en el primer rodaje en la localidad que no solo el tillo de Peñíscola era un lugar fantástico para la historia También les convenció el lugar porque consideraban la Plaza Santa María, la Bajada y Portal Fosc escenarios natu rales que requerían de “poco artificio. Gracias a ello, unos cuantos castellonenses pudieron participar en la serie, ya que hubo que contratar a nada menos que 1.20o extras para el rodaje. Desde entonces, Peñíscola es la ciudad libre de en la famosa serie.

Esa tradición cinematográfica no ha hecho olvidar la profunda tradición turística, gastronómica marinera y pescadora del pueblo. Allí, en Meeren, se pueden degustar los platos que los personajes de Juego de Tronos’ acostumbran a comer, otra prueba más de que Peñíscola es de verdad una ciudad de cine. Los estómagos de los personajes de la saga fantástica creada por George RR Martin han servido de inpiración para parte de los hosteleros  peñiscolanos, que han piración para parte de los hosteleros incluido en sus cartas platos como el asado Juego de Tronos, patatas al estilo valyrio con pulpo o cocas de hojaldre con pescados en honor a Tyrion.

Cómete Peñiscola, Plato de Cine

José, del Restaurante Tio Pepe, heredero de uno de los clásicos de la zona, hace su plato de pulpo de la Islas de Hierro, Dani, del Muva, mezcla sus ideas con la generosa materia prima de la zona para una cocina que tiene tanto sabor como ficción. Nada menos que una quincena de restaurantes de la localidad ofertan estos y otros platos para seguidores de la serie o curiosos que quieran degustar nuevos sabores en Aunque siempre hay que guardar un día para el famoso Arroz Calabuch, del restaurante Casa Jaime “Un restaurante de Película” que lleva ese nombre en homenaje al genial director Berlanga.

La sierra de Irta, una desconocida maravilla natural

Aunque las zonas más conocidas de Peñíscola, como el par la Plaza Santa María, la Rampa Felipe II o Portal Fosc, son visita obligada, la sierra de tampoco ha desapercibida para quienes buscan escenarios con mucha magia. Los aficionados a la bicicleta de montaña sa ben que tienen un santuario en este espacio natural cuestas que suben hacia el castillo de Santa Magdalena de Pulpis, y sinuosos caminos que bajan hasta las calas más conocidas. La del Ruso o las Dunas de Pebret son ese lugar perfecto para aparcar nuestra bici y darnos un baño de libertad. Son 15 kilómetros enes de sierra costera, además de ro cosa, salpicados de acantilados y calas que esconden la esencia de un lugar plagado de encanto natural. Una mara villa mucho menos conocida de lo que debería. En algunas de esas calas se han rodado secuencias de series nacionales como “El Barco o El Ministerio del Tiempo. El acantilado de Torre Badum -uno de los más altos de la Comunidad el pico de Campanilles y las 16 calas rodeadas de naturaleza virgen son algunos de los alicientes de este entorno de película. La opción perfecta para disfrutar de un SUV. De la carretera al camino, del asfalto a la arena con la misma facilidad que se pasa del zapato a la zapatilla. Así es Peñíscola!

Direcciones imprescindibles

1. Hotel Restaurante Tío PEPE http rantetiopepe.com/. Av. España, 32. Peníscola. Castellón. Tlf: 964 48 640.2. Hotel MUVA. http://www.muvabeach.com/. Porteta, 5. Peñíscola. Castellón. 964 845 162 3. Restaurante Casa Jaime. http://casajaimepeñiscola.com/ Av Papa Luna, 5. Peníscola. Castellón. Tlf 964 o30 4. Mola Gastro Bar. http://www.lesmoles.com/pagi na/es/mola gastrobar. Av. de España, 4.Tlf: 964 481 955

No es un día cualquiera – Podcasts Rne

No es un día cualquiera – Tercera hora – 17/09/2017
domingo, 17 de septiembre de 2017 11:12

Conocemos la segunda pista de las “Palabras Afortunyadas” antes de escuchar la historia sevillana de la mano de Juan Eslava Galán y su sección “La historia contada por”. El cocinero Rafa García Santos hablará de comida en su espacio “Cosas de comer” seguido de Paloma del Río y sus anécdotas deportivas. Después José María Íñigo y Alberto Alonso nos traerán términos en ingles así como traducciones de expresiones o refranes.

Escuchar audio – No es un día cualquiera
Archivos multimedia (min. 11,55)

El programa ha sido galardonado con el Premio Ondas 2003 al mejor programa de radio de difusión nacional. También ha sido reconocido con el Premio Pica d’Estats (concedido por la Diputación y el Patronato de Turismo de Lleida) al Mejor Trabajo de Radio por la emisión que en julio de 2007 se hizo desde Cervera. La Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias también ha premiado a No es un día cualquiera como medio de comunicación impulsor de las mujeres profesionales.

Sobre Pepa Fernández

Pepa Fernández ha sido distinguida con el Premio Ondas 2008 a la Trayectoria Profesional “por hacer una radio abierta, plural, no excluyente, entretenida, culta y en la que lo tradicional y lo nuevo se abrazan con sorprendente coherencia”.

También tiene en su haber dos Micrófonos de Plata, la Antena de Oro, el Premio de Radio de Cambio 16, el Premio Periodístico El Cava, el Premio de Gastronomía del Diario de Avisos concedido en 2007, y el Premio Emilio Castelar a la eficacia comunicativa.

Casa Jaime cumple medio siglo


El establecimiento de Peñíscola cuida la cocina marinera y mediterránea. Articulo de prensa del periódico Las Provincias, por Pedro G. Mocholi. (critico gastronómico)

Está claro que la Peñíscola de hoy en día dista una enormidad a la de 1967 cuando Jaime Sanz bajo de la barca de bajura dónde ejercía de cocinero.

Entró siendo apenas un chaval de 14 años, y allí se formó cómo cocinero, adquiriendo una experiencia y un conocimiento al alcance de muy pocos. Ese aprendizaje le permitió conocer ese inmenso mundo marino que está al alcance de muy pocos, sacando un provecho infinito que ha sido fundamental en las labores de cocinero que ha desarrollado durante toda su vida.

El primer establecimiento lo abrió junto a Pilar Bonfill su mujer en el propio Castillo, en la C/ Matilde Tinot, 3. Allí se conjuntaban las tapas con la cocina de producto que en aquellos años eran la base de la cocina de Jaime.

Pasaron los años, y el casco histórico se sacrificó en pro de una Peñíscola que abrazaba al turismo, al igual que habían hecho muchas localidades de la Comunitat que eran bañadas por el Mediterráneo.

Era el año 1982 y Casa Jaime ya era un restaurante conocido y muy valorado. Jaime ofrecía una cocina casera, natural y familiar, basada en la calidad de un producto que él conocía como pocos. Géneros que había visto salir de las redes en los barcos en los que había cocinado, ello le daba un amplio conocimiento sobre las posibilidades y cómo sacar ese mayor rendimiento en su cocina y en sus platos.

La primera vez que llegué a Casa Jaime fue gracias a mi buen amigo Javier Mico que ejercía de notario en la localidad de Benicarló. Era una noche de noviembre de 1993, volvía de Barcelona y salí de la autopista a saludarlo.

Cuando llegué a la Notaria, nos fuimos a cenar. Primero fuimos a un restaurante en el propio Benicarló, pero nos dijeron que ya habían cerrado. Acto seguido, Javier me dijo, «vamos a Casa Jaime».

En apenas 10 minutos llegamos. El local estaba a medio luz, nos recibió su hijo Jaime, que de inmediato encendió el resto de luces. Enseguida salió su padre, saludó a Javier y nos dijo que nos sentáramos.Me sorprendió la atención y la hospitalidad; no era muy tarde, pero sin duda en casa se estaría mucho mejor; sin embargo nos acogieron con gran familiaridad.

En apenas un momento teníamos un plato de langostinos recién cocidos y ciertos moluscos. Acto seguido y como final, Jaime sacó una caldereta de langosta de gran calidad. Fue una agradable sorpresa. Pasaron varios años y durante la presentación de la guía Lo mejor de la Gastronomía en 1997, los volví a encontrar. Hablamos de aquel primer encuentro, y de cómo me había sorprendido el trato tan agradable que nos habían brindado.

A los pocos días tenía que ir a Barcelona, así que a mi vuelta iría a verlos. Así lo hice, y desde entonces, mis visitas a Casa Jaime son bastante frecuentes.

Hoy en Casa Jaime la oferta gastronómica de calidad no solo se sigue manteniendo, sino que se ha incrementado con la incorporación hace unos años de Jordi Sanz, el hijo pequeño de Jaime y Pilar.

Conocimiento marinero

La oferta de Casa Jaime no es muy grande, pero lo necesariamente extensa para disfrutar de todo ese conocimiento marinero que Jaime posee, y que sabiamente a transmitido a su hijo.

Sin lugar a dudas, su plato más emblemático es el Arroz Calabuch, un arroz creado por Jaime en recuerdo a Calabuch, la película que rodó Luis G. Berlanga en Peñíscola.

Durante un homenaje que se rindió al cineasta valenciano, reconoció que el mayor reconocimiento que podía tener, es que un plato llevara el nombre de una película suya.

Por supuesto en mi última visita no faltó el arroz Calabuch. Un arroz poderoso de sabor marino gracias a las ortiguillas que añade Jaime y que le trasmite ese sabor yodado que prolonga su sabor en el paladar. Es un arroz que llevo años probando y que nunca dejaré de pedir cuando acuda a Casa Jaime. En esa última visita, hubieron algunos platos nuevos que me sorprendieron, no solo por la calidad de los mismos, sino por la personalidad de Jordi a la hora de crearlos.

Comenzamos con unos ceviches de lubina, servidos en una almeja de sensual sabor. Continuamos con unos crujientes de galera y albahaca, sobre los que ralla un poco de corteza de piel de limón para darle un ligero frescor.

Sorprendente el plato de espardeñas, hígado de rape y corazones de alcachofa. Cada ingrediente elaborado por separado, pero ensamblados en el plato con gran precisión, y respetando los sabores propios; sin lugar a dudas, el hígado del rape es un bocado exquisito que debería tener más presencia en las cocinas.

La siguiente novedad fue carpaccio de alcachofas con galeras, huevas de erizo y de trucha, piñones, alga codium y unas perlas de wasabi. Los sabores marinos están muy presentes en la cocina de Jordi. Siempre los desarrolla desde el equilibrio y ese conocimiento que posee del producto, haciendo que todos ellos saquen sus cualidades y ensalcen el plato. Siguen ofreciendo la cazuela de Llanegas a la Bilbaína, un plato divertido y que su hermano Jaime, se encarga de romper el huevo que corona la cazuela. El servicio lo desarrolla Jaime y sigue siendo muy cuidado y detallista.

Son 50 los años que Casa Jaime está abierto, de lo que nos alegramos. Es síntoma de fidelidad, de cariño y sobre todo de profesionalidad, por ello queremos felicitar a la familia Sanz Bonfill por los años que nos han hecho disfrutar de su gastronomía, y porqué queremos que sigan muchos más años haciéndolo.