Peix de Peñiscola

Casa Jaime cumple medio siglo


El establecimiento de Peñíscola cuida la cocina marinera y mediterránea. Articulo de prensa del periódico Las Provincias, por Pedro G. Mocholi. (critico gastronómico)

Está claro que la Peñíscola de hoy en día dista una enormidad a la de 1967 cuando Jaime Sanz bajo de la barca de bajura dónde ejercía de cocinero.

Entró siendo apenas un chaval de 14 años, y allí se formó cómo cocinero, adquiriendo una experiencia y un conocimiento al alcance de muy pocos. Ese aprendizaje le permitió conocer ese inmenso mundo marino que está al alcance de muy pocos, sacando un provecho infinito que ha sido fundamental en las labores de cocinero que ha desarrollado durante toda su vida.

El primer establecimiento lo abrió junto a Pilar Bonfill su mujer en el propio Castillo, en la C/ Matilde Tinot, 3. Allí se conjuntaban las tapas con la cocina de producto que en aquellos años eran la base de la cocina de Jaime.

Pasaron los años, y el casco histórico se sacrificó en pro de una Peñíscola que abrazaba al turismo, al igual que habían hecho muchas localidades de la Comunitat que eran bañadas por el Mediterráneo.

Era el año 1982 y Casa Jaime ya era un restaurante conocido y muy valorado. Jaime ofrecía una cocina casera, natural y familiar, basada en la calidad de un producto que él conocía como pocos. Géneros que había visto salir de las redes en los barcos en los que había cocinado, ello le daba un amplio conocimiento sobre las posibilidades y cómo sacar ese mayor rendimiento en su cocina y en sus platos.

La primera vez que llegué a Casa Jaime fue gracias a mi buen amigo Javier Mico que ejercía de notario en la localidad de Benicarló. Era una noche de noviembre de 1993, volvía de Barcelona y salí de la autopista a saludarlo.

Cuando llegué a la Notaria, nos fuimos a cenar. Primero fuimos a un restaurante en el propio Benicarló, pero nos dijeron que ya habían cerrado. Acto seguido, Javier me dijo, «vamos a Casa Jaime».

En apenas 10 minutos llegamos. El local estaba a medio luz, nos recibió su hijo Jaime, que de inmediato encendió el resto de luces. Enseguida salió su padre, saludó a Javier y nos dijo que nos sentáramos.Me sorprendió la atención y la hospitalidad; no era muy tarde, pero sin duda en casa se estaría mucho mejor; sin embargo nos acogieron con gran familiaridad.

En apenas un momento teníamos un plato de langostinos recién cocidos y ciertos moluscos. Acto seguido y como final, Jaime sacó una caldereta de langosta de gran calidad. Fue una agradable sorpresa. Pasaron varios años y durante la presentación de la guía Lo mejor de la Gastronomía en 1997, los volví a encontrar. Hablamos de aquel primer encuentro, y de cómo me había sorprendido el trato tan agradable que nos habían brindado.

A los pocos días tenía que ir a Barcelona, así que a mi vuelta iría a verlos. Así lo hice, y desde entonces, mis visitas a Casa Jaime son bastante frecuentes.

Hoy en Casa Jaime la oferta gastronómica de calidad no solo se sigue manteniendo, sino que se ha incrementado con la incorporación hace unos años de Jordi Sanz, el hijo pequeño de Jaime y Pilar.

Conocimiento marinero

La oferta de Casa Jaime no es muy grande, pero lo necesariamente extensa para disfrutar de todo ese conocimiento marinero que Jaime posee, y que sabiamente a transmitido a su hijo.

Sin lugar a dudas, su plato más emblemático es el Arroz Calabuch, un arroz creado por Jaime en recuerdo a Calabuch, la película que rodó Luis G. Berlanga en Peñíscola.

Durante un homenaje que se rindió al cineasta valenciano, reconoció que el mayor reconocimiento que podía tener, es que un plato llevara el nombre de una película suya.

Por supuesto en mi última visita no faltó el arroz Calabuch. Un arroz poderoso de sabor marino gracias a las ortiguillas que añade Jaime y que le trasmite ese sabor yodado que prolonga su sabor en el paladar. Es un arroz que llevo años probando y que nunca dejaré de pedir cuando acuda a Casa Jaime. En esa última visita, hubieron algunos platos nuevos que me sorprendieron, no solo por la calidad de los mismos, sino por la personalidad de Jordi a la hora de crearlos.

Comenzamos con unos ceviches de lubina, servidos en una almeja de sensual sabor. Continuamos con unos crujientes de galera y albahaca, sobre los que ralla un poco de corteza de piel de limón para darle un ligero frescor.

Sorprendente el plato de espardeñas, hígado de rape y corazones de alcachofa. Cada ingrediente elaborado por separado, pero ensamblados en el plato con gran precisión, y respetando los sabores propios; sin lugar a dudas, el hígado del rape es un bocado exquisito que debería tener más presencia en las cocinas.

La siguiente novedad fue carpaccio de alcachofas con galeras, huevas de erizo y de trucha, piñones, alga codium y unas perlas de wasabi. Los sabores marinos están muy presentes en la cocina de Jordi. Siempre los desarrolla desde el equilibrio y ese conocimiento que posee del producto, haciendo que todos ellos saquen sus cualidades y ensalcen el plato. Siguen ofreciendo la cazuela de Llanegas a la Bilbaína, un plato divertido y que su hermano Jaime, se encarga de romper el huevo que corona la cazuela. El servicio lo desarrolla Jaime y sigue siendo muy cuidado y detallista.

Son 50 los años que Casa Jaime está abierto, de lo que nos alegramos. Es síntoma de fidelidad, de cariño y sobre todo de profesionalidad, por ello queremos felicitar a la familia Sanz Bonfill por los años que nos han hecho disfrutar de su gastronomía, y porqué queremos que sigan muchos más años haciéndolo.

La Galera, protagonista en Casa Jaime

Cartel menú Jornadas Gastronómicas de la Galera

Mar y Tierra han sido generosos con Peñiscola, la gastronomía protagonista. Todo el sabor del mar en tu plato.

Durante el mes de Febrero realizaremos nuestras jornadas gastronómicas donde la Galera (squilla mantis) sera la protagonista. el Menú estará compuesto de 2 aperitivos + 5 creaciones de Galera, con postre y cafe. Reserva previa y mesa completa.

En restaurante Casa Jaime de Peñiscola, no solo buscamos que la gente disfrute del plato, sino también del momento y de la experiencia. “La materia prima de calidad, preparada con recetas sencillas que permiten reconocer los sabores auténticos, es la base de nuestra cocina.”

Ejemplares de Galera (squilla mantis) de la lonja de Peñiscola

En el restaurante Casa Jaime, la temporada manda, los platos varían según la época del año y los productos más frescos y sabrosos disponibles en cada momento. La Galera, protagonista en Casa Jaime, La elaboración de los platos se realiza con el máximo cuidado del detalle, siguiendo recetas tradicionales con toques modernos, utilizando productos de gran calidad con los tiempos de cocción precisos y una dosificación justa de los aderezos. Una auténtica experiencia de sabores y texturas.

La historia del restaurante Casa Jaime es la historia de un negocio familiar que ha evolucionado y se ha adaptado al paso del tiempo pero que mantiene tanto la autenticidad y riqueza de los sabores de antaño como el trato cercano y amable.. El restaurante Casa Jaime lleva casi 50 años en activo.

Dónde comer auténtica Paella

Dónde comer auténtica Paella - Guía Wikipaella 2016

Dónde comer auténtica Paella – Guía Wikipaella 2016

¿Dónde comer auténtica Paella? Esta es la eterna pregunta que se hacen los valencianos, y los que no lo son. cuando quieren disfrutar de la auténtica gastronomía del arroz. cocinando en el singular utensilio que da nombre al plato, la Paella.

No tiene fácil respuesta, porque para que esto suceda es necesaria la concurrencia de diversas circunstancias, como es el empleo de productos locales de temporada, ciertas señas de identidad y unas precisas técnicas de elaboración, que la tradición ha salvaguardado hasta nuestros días.

Tipos de Paella

Paella clásica: Alicante, Castellón y Valencia

Paella clásica, es una acertada expresión que propone el escritor valenciano y socio de honor de Wikipaella, Josep Piera, para definir las paellas hechas conforme a los usos, costumbres y productos que hay en cada territorio de la Comunidad Valenciana.

La Paella clásica siempre se elabora con productos de la huerta más próxima y con una pequeña cantidad de proteína animal, que tiene su origen en el corral, o es producto de caza y la recolección. Con el paso del tiempo en cada comarca las paellas han incorporado una serie de productos con los que la gente se identifica, y siente como suyos – la alcachofa, pimiento, guisante con vaina, costilla de cerdo, pollo, conejo y pato en castellón; Conejo, caracoles, ñora y azafrán en Alicante; y todo el esplendor de la huerta con sus diferentes verduras y carne blanca de corral o marjal en la provincia de Valencia. En algunas zonas muy concretas de la Ribera o la Safor acostumbran a poner a la Paella “pilotetes” (albóndigas de carne de pequeño tamaño).

Paella Marinera: Arròs a Banda, Senyoret, Marisco

Arroz a Banda

Arroz a Banda

Todos los arroces marineros tienen su origen en el rancho que se hacia a bordo de la barca, o en las elaboraciones de las mujeres de los pescadores en los pueblos de nuestras costas bañados por el mediterráneo.

Arroz a Banda, se llama asi porque se servia despues del plato principal. que acostumbraba a ser pescado cocido con patata y cebolla, aderezado con all i oli o salmorreta. Entonces, si alguien quedaba con hambre se estiraba para un segundo plato, empleando el caldo restante de la cocción con un puñado de arroz. Hoy en día esa primera parte de pescado ha desaparecido; (nosotros en el restaurante Casa Jaime de Peñiscola, seguimos haciendo de modo tradicional como en las barcas de pesca) y el protagonismo lo adquiere el arroz cocinado en Paella, acompañado de delicadas piezas de moluscos o mariscos de todo tamaño y condición. Si está pelado, se denomina “del Senyoret” (del señorito) En relación al hijo único, o señor de la casa, para evitar se manchara las manos.

Metrópoli – Periodico El Mundo – Cuaderno Matoses

Espardenyes, textura y misterio en el paladar

Espardenyes levemente cocinadas en Casa Jaime (Peñíscola) y a la plancha.

Espardenyes levemente cocinadas en Casa Jaime (Peñíscola) y a la plancha.

¿Quién fue el primer humano en probar la pitaya, la lamprea, los chapulines, los santiaguiños o las ostras? No sabemos quién tuvo tal osadía, pero sí intuimos que no le faltaba apetito. Encontramos alimentos animales y vegetales que por su disuasoria morfología hubiéramos sido incapaces de probar. Este hecho es más común en los frutos y alimentos provenientes del mar. El pulpo, la raya, el centollo, la brótola, el cabracho, las ortiguillas o incluso el insólito percebe son muestra del aparente horror palatal al que nos enfrentaríamos si tuviéramos en cuenta su aspecto.

Textura con nombres inauditos

Las espardenyes (stichopus regalis) se llevan la palma. Presentan unas hechuras de dudosa fiabilidad, una textura viscosa muy desagradable, parecida a una navaja sin cáscara. Pero paradójicamente, este equinodermo -es primo del erizo y la estrella de mar- es un producto que subyuga a golosos de toda condición por su delicada y sugerente textura. Significa alpargata en catalán por su parecido morfológico. No es habitual encontrarlas con otro nombre en los restaurantes. Aun así tiene otras denominaciones que no ayudan a hacerla más glamurosa: en Ibiza se la conoce como la morena bamba, en Menorca como pepino de mar o verga mansa, en Cataluña además de espardenyes, llonguet y pixota negra y en Cádiz, carajo de mar. También botifarra, longueirón, cohombro o, la más extendida: pepino de mar.

Pepinos de mar en sus diferentes texturas, sin tratar (foto del blog Frutos del mar).

Pepinos de mar en sus diferentes texturas, sin tratar (foto del blog Frutos del mar).

Su cuerpo es de color granate y con motas blancas. Mide habitualmente unos veinte centímetros y cuenta con una inmensa familia de subespecies -casi mil variedades- que habitan, de oriente a occidente, en los diferentes mares del planeta. Por eso es un bocado habitual en la cocina asiática, donde la sirven principalmente cruda, levemente manipulada. Son solitarias y viven miméticamente escondidas entre los cuatro y los cuatrocientos metros de profundidad, en fondos arenosos.

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El Viajero, Periódico el Pais

El Viajero, Periódico el Pais @JCCapel @ElViajero_Pais

Casa Jaime, Un festín de arroces, ‘suquets’, pescados y mariscos en Peñíscola

Terraza del restaurante Casa Jaime, en Peñiscola

Terraza del restaurante Casa Jaime, en Peñiscola

Los asiduos de este restaurante acuden a disfrutar de sus arroces y guisos marineros. Platos de sabores intensos que se inspiran en recetas de pescadores y se elaboran con piezas fresquísimas adquiridas en las lonjas de Peñíscola y San Carlos de la Rápita.

Al veterano Jaime Sanz, cocinero y pescador ya retirado, se le puede ver a diario en las subastas locales escogiendo los mejores rapes, salmonetes, rayas, corvinas, calamares, galeras y langostinos con destino a su casa. El recoleto restaurante familiar con terraza frente a la playa se gestó en 1967 en el bar Bonanza del casco antiguo y en 1982 se convertiría en la actual Casa Jaime. Le acompañan en las tareas de cocina su esposa, Pilar Bonfill, y su hijo Jordi, mientras que su primogénito, Jaime, atiende la sala.

“Comencé a cocinar en la barca de mi tío, guisábamos las espardeñas con arroz para sacarles más provecho”, asegura el patrón, atrincherado tras las cazuelas. De aquellos orígenes surgen sus arroces, melosos o caldosos, suculentos, con puntos de cocción acertados. En la lista, la paella marinera, el arroz negro, el de verduras con bacalao; el de erizos, gambas rojas y ajos tiernos, y uno imprescindible, el arroz Calabuch, con espardeñas y ortigas de mar, en homenaje a la película de Luis García Berlanga. Platos de base popular que desde la sencillez alcanzan la suculencia.

Langostinos en el restaurante Casa Jaime.

Langostinos en el restaurante Casa Jaime.

En esa misma línea militan sus suquets y cazuelas de pescado, ideales para compartir, como la de gambas rojas con rape y cigalas, o la de langostinos y raya con patatas. Recetas elaboradas con ingredientes de primera calidad con una autenticidad que emociona.

Antes, para compartir, sugerencias diversas elaboradas con pescados y mariscos de temporada, incluidos algunos de consumo muy limitado. Entre ellos, los auténticos chanquetes (Aphia minuta), que adquieren legalmente en la lonja, los saltean con ajos y guindilla y los revuelven con huevo. O los insólitos caixetes (peu de cabrit en Baleares y Cataluña), moluscos con textura de mejillón y vago sabor a berberechos. O el carpaccio de gambas rojas, algo anodino, que ganaría con la adición del jugo de sus cabezas. Agrada también su versión del bocata de calamares y son muy finas las galeras al horno con cítricos.

Carpaccio de gamba roja del Mediterráneo.

Carpaccio de gamba roja del Mediterráneo.

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