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Gastronomía&Cía visita Casa Jaime de Peñiscola

Gastronomía&Cía visita Casa Jaime de Peñiscola. Articulo publicado en Gastronomía&Cía por VelSid

Casa Jaime. Abril 2017

En nuestra última visita al Restaurante Casa Jaime de Peñíscola, además de disfrutar del apreciado arroz Calabuch, con sus espardenyes, ortiguillas de mar y lluentas (almejas de concha fina), probamos nuevas creaciones como el tartar de langostinos y mango, la Sinfonía de de alcachofas con hígado de rape y espardenyes o Un plato llamado peñíscola, entre otras. Os contamos cómo fue nuestra última experiencia en esta casa de comidas en la que prima el producto y el saber hacer de tres cabezas visibles, pero son toda una familia.

El pasado viernes teníamos algo que celebrar, así que para comer elegimos un sitio en el que tenemos la certeza de que vamos a poder probar algo nuevo y repetir algo que nos encanta, y también de que podremos disfrutar de producto de proximidad y de calidad, destacando el procedente del mar. También es importante que las manos en las que caen tan selectos productos sean expertas y conscientes de cómo extraer sus mejores cualidades para ponerlas en el plato, satisfaciendo los paladares más exigentes y con ello, fidelizando clientes.

Porque Casa Jaime no es uno de esos restaurantes a los que se va una vez al año para conocer el cambio de menú, se va cuando apetece comer un arroz especial, cuando quieres darte un homenaje con una comida marinera de producto, cuando quieres sorprender a alguien a quien invitas a comer, cuando tienes algo que celebrar, cuando quieres descubrir la gastronomía local y tradicional con pinceladas creativas, cuando quieres comer frente al mar y con vistas al Castillo del Papa Luna, y entre otras situaciones, cuando quieres disfrutar de una comida perfectamente armonizada o maridada con grandes vinos y cavas.

De que esto sea posible se encarga la familia Sanz desde que naciera Casa Jaime en 1967. El patrón del barco es Jaime Sanz, que fue pescador antes que cocinero, junto a su esposa Pilar Bonfill, y todo su conocimiento lo ha heredado quien les acompaña en la cocina y aporta, además, la parte creativa, Jordi Sanz. El jefe de sala y sumiller es el primogénito, Jaime Sanz, quien también tiene todo el conocimiento del producto y de su cocina, teniendo siempre respuesta a cualquier consulta del comensal.

Pues bien, el pasado viernes teníamos claro que nos apetecía comer un Arroz Calabuch y otras delicias, y entre ellas, descubrimos el Plato de Cine de Casa Jaime, ‘Un plato llamado Peñíscola’. Como os comentamos recientemente en este post, el Ayuntamiento y el Club Producto Peñíscola Gastronómica han impulsado una nueva acción para promocionar el turismo gastronómico que une cine y gastronomía, dado que este municipio marinero ha sido escenario de rodaje de diversas películas y series de televisión. Bajo el paraguas de Peñíscola de Cine, se ha puesto en marcha Plato de Cine, con lo que los restaurantes participantes se inspiran en algunas de las más importantes películas para crear un plato o un menú temático. Tenéis toda la información en el enlace antes indicado, a continuación podréis ver el plato de Casa Jaime, merece la pena ir a probarlo.

Casa Jaime. Abril 2017

Como el arroz es el plato fuerte del menú, empezamos por las otras delicias. La comida en Casa Jaime siempre empieza con unos aperitivos que se salen de lo habitual, son más elaborados y nos parecen generosos por el producto. Empezamos con unos Boquerones marinados de buen calibre y con una textura inmejorable, sin acidez, lo que también se agradece para salirse de lo común, y bañados con un excelente AOVE que armonizaba muy bien con el sabor limpio del pescado. Este aperitivo se acompañaba también de un Tartar de langostinos y mango presentado en conchas de almeja, buen marisco y buen aderezo.

Y para completar el aperitivo tomamos un Crujiente de galera con albahaca, otro de esos bocados para comer con las manos del que podríamos repetir sin cansarnos, transmite la sabrosidad del mar, y la albahaca, aunque pueda parecer lo contrario, sólo es un sutil perfume para esta fritura de textura crujiente y sin exceso de grasa. Después pasamos a otro de nuestros platillos preferidos y que no falta en nuestra mesa cuando es temporada, hablamos de las ortiguillas de mar rebozadas, bordadas en Casa Jaime.

Conocéis de nuestra afición por comer las verduras crudas, hablamos de las que la mayoría de personas consumen cocinadas, como el calabacín, los espárragos… Pues ahora sumamos otra verdura cruda a nuestras preferencias, la alcachofa, y ha sido gracias al Plato de Cine de Casa Jaime, se llama ‘Un plato llamado Peñíscola’, y la familia Sanz se inspiró en la serie Chiringuito de Pepe para crearlo. Lo mejor es ver el fragmento concreto para mayor comprensión, y si después probáis el plato, os va a emocionar (habiéndolo hecho al revés, también nos ha emocionado).

Sobre estas líneas tenéis el vídeo del fragmento de Chiringuito de Pepe en cuestión, si no lo podéis ver porque utilizáis el navegador Chrome y por el Adobe Flash Player, podéis verlo en el blog del Restaurante Casa Jaime a través de este enlace.

“Se trata de un plato que se sustenta en un concepto gastronómico “la cocina conocida” la idea es transportar al comensal a un estadio amplificado atendiendo al vínculo que existe entre los ingredientes y su entorno. […] Lo primero que percibimos es un aroma salino, yodado… que nos transporta al mar. (es de las primeras cosas que percibimos al llegar a un lugar como Peñíscola); plancton, texturas a mar, el toque a algas y luego sentir donde nos transporta, dejarse llevar a través de sus tejidos, sus especias…

El segundo término los sabores de la tierra, su huerta, sus hortalizas y verduras. La cocina ancestral del lugar… su historia, su gente y así paladear la belleza del entorno. La primera vez que probamos su sabor, ese recuerdo que queda grabado para siempre, debido al poder evocador de la cocina.

Un plato llamado Peñíscola pone en la boca el sabor del mar y de la huerta peñiscolana con un carpaccio de alcachofas, yemas de erizo, alga codium, huevas de tobiko, huevas de salmón, piñones… Es imprescindible acercar la nariz al plato antes de empezar a comer, para embriagarse con su aroma.

Casa Jaime. Abril 2017

Y antes de pasar al arroz otro plato que podría convertirse en la joya de la corona, aunque ya queda poco para poder disfrutarlo, hasta que vuelva a ser temporada de alcachofas, se trata de la Sinfonía de alcachofas con hígado de rape y espardenyes. Si cada elemento del plato está exquisito por separado, la armonía entre ellos es perfecta. Las alcachofas fritas, tiernas, crujientes… el hígado de rape, de pequeño tamaño, sabroso y con un toque ligeramente tostado, y las espardenyas, con su particular textura y elegante sabor.

Del Arroz Calabuch ya os hemos hablado, y poco podemos deciros más después de contaros de que es uno de los platos por el que nos movemos a Peñíscola de vez en cuando. Así que aprovechamos para transcribimos la historia sobre cómo se creó, según cuenta Jaime Sanz:

“Jaime de Armiñan, cineasta español, fue uno de los primeros en escoger Peñíscola como escenario de cine. Solía pasar grandes temporadas en la ciudad y en el Mar. Acudía a la casa de comidas regentada por la familia Sanz y después de terminar el servicio, solía sentarse a comer con ellos, en la llamada Mesa 0 (la de la cocina). Donde
degustaba productos locales y de poco valor gastronómico en aquel tiempo llamados de descarte (espardenyes, cohombro real de mar y ortiguillas o anémonas).

J. Armiñán insistía en que se debían poner estos productos en la carta. Un día, Elena Santonja y J. Armiñan dijeron a la familia Sanz: ‘tenemos nombre para vuestro arroz, “arroz Calabuch”, en honor a Luis García Berlanga. Tras llamar a Berlanga para que acudiese junto a su familia al restaurante, sucedió lo siguiente:

Primera cucharada al arroz; Berlanga se pone en pie y a viva voz exclama: “Qué osadía, que atrevimiento, me han dedicado cuadros, bustos, calles, lienzos, cines, pero un
arroz… Ahora seguro que me recordarán hasta después de muerto”. Dando su aprobación y consentimiento.

En esta ocasión acompañamos la comida con un espumoso, el AT Roca Brut Rosado Reserva D.O. Clàssic Penedés, afrutado, fresco y con un buen punto de acidez, una buena armonía para la comida, y para el postre, que como merecía la ocasión, era un pastel de chocolate con sus velas.

Seguramente pronto se os dará una ocasión como las citadas anteriormente para buscar una excusa que os lleve a comer a Casa Jaime, si tenéis oportunidad y tenéis que desplazaros expresamente, recordad que Peñíscola tiene mucho que ofrecer, podéis organizar un buen fin de semana de ocio y turismo cultural y gastronómico. No dejéis de decirnos si venís por aquí.

Casa Jaime. Abril 2017

Tartar de langostino y mango

 Casa Jaime. Abril 2017
Crujiente de Galera con albahaca

Casa Jaime. Abril 2017

Un plato llamado Peñiscola

Restaurante Casa Jaime
Av. del Papa Luna, 5 Peñíscola (Castellón)