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Nueva Chaquetilla Soles Repsol para la alta Cocina

Presentación nueva Chaquetilla Soles Repsol

Presentación de la nueva Chaquetilla Soles Repsol para la alta cocina. En el acto han participado Kiko Moya de L’Escaleta (Cocentaina); Bernd Knöller, de Riff (València); Vicente Patiño, de Saiti (València); Begoña Rodrigo, de La Salita (València); Miguel Barrera, de Cal Paradís (Vall d’Alba, Castellón); Raúl Resino, (Benicarlo); Luis Valls, de El Poblet (València), Maria José Martinez, de Lienzo (Valencia); Enrique Medina, de Apicius (Valencia); Nacho Romero, de Kaymus (Valencia); Jaime Sanz, de Casa Jaime (Peñiscola); Junto a estos, también han acudido los chefs de la Sucursal, Vertical, Canalla Bistro, Baret de Miquel, Chuanet y Askua, entre otros…  así como representantes de los equipos de Ricard Camarena y Quique Dacosta.

“Estáis de moda, sois tendencia. Estamos aquí para poner en valor vuestro talento”, ha alabado Ritter a los cocineros valencianos, ya que de los 528 restaurantes clasificados con Soles, 44 pertenecen a la Comunitat Valenciana, lo que la convierte en la quinta autonomía con más galardones.

Chaquetilla Soles Repsol con materiales reciclados

La nueva chaquetilla Soles Repsol que portarán los “grandes profesionales” galardonados, que ha sido diseñada por Juan Duyos, aúna la “alta cocina”, el “top” del diseño español y la aportación del Centro de Tecnología de Repsol, con tejidos reciclados, tanto prendas de ropa como botellas de plástico, y a la “vanguardia” de la tecnología y seguridad.

En este sentido, la directora de la Guía Repsol, María Ritter, ha explicado que han querido “redefinir” la “icónica” prenda, por lo que han apostado por la “innovación y la tecnología”, ya que está hecha de un tejido “revolucionario” que no se mancha, permite que los líquidos resbalen y es resistente al calor.

Por otro lado, la parte estética cuenta con un diseño “sutil” y un patrón “más estilizado, favorecedor y adaptable” que permite la libertad de movimientos en el día a día de las cocinas, diseñada por Duyos, que se caracteriza por la “modernidad, elegancia y calidad”.

Los cocineros valencianos han recibido la nueva chaquetilla, que aúna alta costura y materiales sostenibles, funcionales y cómodos desarrollados por el Centro de Tecnología de Repsol.

“Hemos dado con un tejido que tiene una historia muy bonita, creado a partir de algodón usado procedente de ropa reutilizada y de desechos, de plástico, principalmente de botellas, ha destacado la directora de Guía Repsol, María Ritter.

Además, cada pieza está personalizada para que cada cocinero muestre sus galardones en forma de soles bordados en la propia chaqueta, y tiene un patrón “más estilizado, favorecedor, adaptable, cómodo y elegante que permite la libertad de movimientos en el día a día en las cocinas”.

La Guía Respol eligió a Juan Duyos para el diseño de estas nuevas chaquetillas debido a que sus trabajos “se caracterizan siempre por la modernidad, la elegancia y la calidad”.

“El proceso creativo que hay detrás de la alta costura y de la alta gastronomía es muy similar”, ha afirmado Duyos, quien ha destacado el reto de “trabajar sobre la idea de una prenda que lleva desde principios de siglo sin evolucionar” y la motivación de trabajar “un material novedoso procedente de fibras recicladas”.

El diseñador ha creado unas piezas en las que ha eliminado todo tipo de elementos superfluos para que los cocineros se sientan cómodos y frescos pero, también, sofisticados. E

Condé Nast Traveler – Un Viaje Gastronómico

Condé Nast Traveler – Un viaje gastronómico por España

“Olvidaos de los bienes materiales. La verdadera felicidad reside en valorar el tiempo y emplearlo para vivir al máximo”, Teofrasto.

Parece ser que se han juntado el hambre, las ganas de comer… y las de beber. Animate a descubrir que te puede ofrecer la provincia de Castellón. Condé Nast Traveler destaca a cuatro restaurantes:

Un viaje gastronómico por España en 750 restaurantes, 675 vinos y mucho más.

“La gastronomía está cada vez más unida al viaje. Por eso, hace unos años decidimos crear esta guía que ha conseguido un prestigio extraordinario. Esta edición presenta una serie de cambios, pero conserva una selección muy cuidada de los mejores restaurantes nacionales. Es una guía que debéis llevar siempre en vuestros viajes, ya que contribuirá a que sean realmente inolvidables”.

David Moralejo, director de Condé Nast Traveler, destacó el viaje gastronómico que supone esta cuarta edición de la Guía Gastronómica. “Lo que hemos querido hacer, además de condensarlo entre restaurantes y vinos porque creemos que esa armonización es importante para nuestros lectores viajeros, es incorporar lo que en la redacción hemos llamado el Comité de Sabios de Condé Nast Traveler, formado por algunos de los periodistas gastronómicos más increíbles del sector (…) Todos ellos han hecho trabajo de campo para ofreceros lo mejor de nuestra geografía, para contaros no solo restaurantes, sino un montón de historias y anécdotas relacionadas con el productos, con las ferias de cada región de España, etnrevistas con los bodegueros…”

La Galera protagonista en Casa Jaime

Cartel Menú Galera

La Galera protagonista en Casa Jaime de Peñiscola. Durante el més de Febrero, como viene ocurriento desde hace 5 años, El restaurante Casa Jaime de Peñiscola propone diferentes creaciones de este crustacio. Jaime Sanz fue pescador y conoce bien todas las cualidades de peces y mariscos de la zona. Hay una frase que siempre repite… “Hay pescados y mariscos con glamour y otros que carecen de pedegri aunque sean suculentos”

Se trata de la Galera (squilla Mantis) producto local y de gran calidad gastronomica para aquellos que entienden que “el valor gastronomico no guarda relacion con su precio”. Este crustáceo, abundante en zonas próximas a deltas donde las aguas son ricas en nutrientes, es una excelente fuente de proteínas de alta calidad, vitaminas y minerales. Es pescada en grandes cantidades,​ aunque no es muy apreciada gastronómicamente, pese a su excelente sabor, debido a que posee poca carne.​
La Galera es baja en calorías y de fácil digestión. Su carne es fina y gustosa, cosa que facilita su preparación. a continuación Algunas creaciones de Galera durante estos años.

Galera a la sal con aromas de azahar (2013)

Crujiente de Galera con albahaca (2016)

Galera en Lata con callos de bacalao y alcachofa (2014)

Calçotada de Galera (2015)

Mollete de Galera (2015)

“Mar y Tierra han sido generosos con Peñiscola, la Gastronomia protagonista”

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El arroz de la abuela Rafaela

El arroz de la abuela Rafaela y otros guisos de Domingo por Mr. Cooking @JesusTrelis

Los domingos, aquellos guisos de la abuela, el arroz como principal protagonista de nexo de unión. Familia, amigos, invitados. Un arroz de salmonetes, otro de manitas. Un tercero de pieles de bacalao y el ‘all i pebre’ que hacía la abuela Teresa. Con este menú abrimos, de nuevo, la taberna de Mister Cooking. Va a ser más que un plato, cuatro. Cuatro historias para una fiesta. Casa Jaime, los hermanos Castaño, Joaquín Baeza y Belén Mira son los invitados.  Darán voz , con sus recuerdos, a esta cocina de post-guerra que, en realidad, es la cocina de nuestras esencias.

Grandes titulares y una fotografía, que empezamos:

El arroz de la abuela Rafaela

El arroz de la abuela RafaelaArroz de la abuela Rafaela. Imagen cortesía de Casa Jaime.

El arroz de la abuela Rafaela


Era domingo, cuando cotilleando en los archivos danzantes de las redes sociales, éste espía zampagrullas se dio de bruces con esta fotografía (la que tienes arriba) y este enunciado:

“Arroz de la abuela con gallineta y sepionet”

“¡Por todos los dioses!”, exclamé. Había algo en esa paella de domingo que pellizcaba mi alma. “Despierta”, me decía. Cogí mi delantal volador y me planté ante Jaime Sanz, allí junto al Mediterráneo, para que contará la historia de este arroz que me había zarandeado. Así fue como descubrí quién era Rafaela. La abuela de Jordi y Jaime. la madre del patrón del restaurante de Peñíscola.

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“El arroz lo hacía mi abuela, que era mujer de pescador; ella enviudó pronto, pero los pescadores le seguían dando la bolsa de morralla con lo que desechaban de la captura de las barcas del tresmall; muchas veces le daban salmonetes y sepias que no se podían vender, porque estaban dañados por los mordiscos de los cangrejos, pero sí que estaban ricos”, señaló. Con los lomos de esos salmonetes y los trozos sanos de esa sepia, junto a un fondo de pescado que se presumía memorable, nacía el arroz de Rafaela. Ese que ahora sirven en Casa Jaime, algo refinado, con gallineta y sepionet.

Imagen cedida por Casa JaimeImagen cedida por Casa Jaime

Jaime hijo me contó la historia como quien bucea en su pasado. Pero fue su padre, también Jaime, quien ha pilotado su restaurante desde hace ya medio siglo, quien me trasladó hacia aquel tiempo. “Mi madre era una economista de la post-guerra”, me resumió. Y me volvió a poner en valor el arroz del que te hablo. Y, sobre todo, lo que hay detrás. Un guiso, como cualquiera de los que se hacía en las casas de pueblos pescadores, en los que Jaime me lo dijo muy claro: “ella era de esas mujeres que de la nada te hacían excelentes comidas; el fruto de la pobreza”.

Un arroz marinero, en cualquier caso, que esconde el retrato de toda una época. Aquella época que cada domingo revivimos, como si no quisiéramos desligarnos de nuestros antepasados y nos empeñáramos en sacar a pasear a la memoria. La memoria de un arroz de lomos de salmonetes maltratados por los cangrejos y de sepias maltrechas que mantenían el profundo sabor del Mediterráneo.

P. D- Por cierto, que en casa Jaime, de puertas a dentro, de golpe puedes descubrir guisos como éste que se cocinan para el rancho de la familia. Y que ya quisiera yo hincar el diente. Este pulpo con patatas no lo pude olvidar…

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Y otros guisos de domingo…

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Comer junto al mar en Peñiscola

Comer junto al mar en Peñíscola. Entre espardenyes y ortiguillas: la cocina marinera de Casa Jaime que te hará llorar

No es casualidad que este restaurante de Peñíscola figure siempre entre las recomendaciones de grandes chefs y comilones profesionales. Cincuenta años llevan ya realzando los frutos de la pesca con mucho respeto y conocimiento.

Por Marta Moreira | 22/12/2017

Incurrimos en una obviedad cada vez que decimos que vivimos –gastronómicamente hablando- en un territorio tocado de la mano de Dios. Y es cierto que son muchos, cada vez más, los restaurantes que defienden con honores los productos del mar y la huerta. Lo difícil no es hacerlo bien, sino distinguirse de los demás. Si consigues hacerlo durante décadas, es que te has marcado un doble mortal con tirabuzón.

El celebérrimo Arroz Calabuch de Casa Jaime, considerado como uno de los mejores de la Comunidad Valenciana, es un ejemplo de esa excepcionalidad sostenida en el tiempo. Aunque fue bautizado así en 1956 en homenaje a la película de José Luis Berlanga rodada en la localidad de Peñíscola donde se asienta el restaurante, este arroz exquisito de espardenyes y ortigillas de mar no es una invención de Jaime Sanz, sino una antigua receta de pescadores que el chef quiso preservar como si fuese una obra de etnografía gastronómica. “Es un arroz que nació de la necesidad –nos explica el camarero, mientras deposita delante de nosotros la pesada cazuela de hierro fundido -. Era lo que se comían los pescadores porque por aquel entonces nadie lo quería”. Hoy, lo que son las cosas, estos bichos misteriosos son un manjar (y no precisamente barato).

En Guía Hedonista no podemos despedir 2017 sin juntar unas letras en honor a este gran clásico de la gastronomía tradicional valenciana que ha celebrado cinco décadas de existencia. Fundado en 1967 como una pequeña tasca marinera y trasladado en 1982 a primera línea de playa -en un local sencillo, pero con vistas al castillo del Papa Luna-, este es uno de esos restaurantes donde no solo te ganan por el estómago. Ahora que empieza a hablarse tanto de que España necesita ponerse las pilas con el servicio de sala, es cuando debemos prestar atención a estos locales discretos e incluso periféricos, que cultivan una gran sabiduría desde el amor propio, pero sin el defecto imperdonable de la presunción. Debemos admirar este trato cercano, amable, barnizado de complicidad y sentido del humor, que no es otra cosa que verdadera profesionalidad.

Parte del ritual que sigue el personal de Casa Jaime –dirigido por el jefe de sala y sumiller Jaime Sanz junior- consiste en la importante labor didáctica que realizan con la máxima naturalidad, sin ningún engolamiento. Cada vez que llega un plato a la mesa, el maestro de ceremonias dedica uno o dos minutos a explicar de dónde viene la receta en cuestión, qué tipo de pescado, crustáceo o equinodermo tenemos entre manos, cómo y cuándo se captura, cómo se trata y qué sensaciones gustativas podemos esperar de él.  No comparto la actitud de quienes se ofenden ante este tipo de profusas explicaciones. La persona que nos sirve la comida en un restaurante es nuestra correa de transmisión con la naturaleza. Por muy bueno que sea un producto, siempre nos llega transformado, limpio, descascarillado… alienado de su origen. Si no nos interesamos por la trazabilidad de los alimentos, si nos desentendemos de su historia, acabamos por cosificarlos; y entonces el acto de comer se reduce a una mediocre rutina de consumo de lujo.

Pero volvamos a la “chicha”. El producto de temporada es la estrella tanto de los platos principales como de los entrantes. Aunque las alcachofas de la vecina Benicarló todavía no hay llegado al cénit de su temporada, podemos degustar uno de los platos “especiales” de este restaurante: un win-win a base de erizo de mar, langostino (de Vinaròs, por supuesto) y alcachofa con Denominación de Origen. El banquete sigue con unas croquetas cremosas de chipirones en su tinta, un delicado tataki de atún rojo (de Balfegó) con tartar de vieira… Mar, mar, y más mar.

La carta de Casa Jaime no es muy extensa, pero está llena de hits con combinaciones poco convencionales como el Arroz Columbretes de yemas de erizo, gamba roja y ajos tiernos; el de la Abuela, con salmonete de roca y chipirones, o el suquet de raya con langostinos. Puntos de cocción perfectos, suntuosidad y sabores intensos que amplían nuestros horizontes sobre el significado de la auténtica cocina marinera mediterránea. Comer, disfrutar, aprender. De esto va el asunto. Comer junto al mar en Peñiscola.