Cocina Marinera

No es un día cualquiera – Podcasts Rne

No es un día cualquiera – Tercera hora – 17/09/2017
domingo, 17 de septiembre de 2017 11:12

Conocemos la segunda pista de las “Palabras Afortunyadas” antes de escuchar la historia sevillana de la mano de Juan Eslava Galán y su sección “La historia contada por”. El cocinero Rafa García Santos hablará de comida en su espacio “Cosas de comer” seguido de Paloma del Río y sus anécdotas deportivas. Después José María Íñigo y Alberto Alonso nos traerán términos en ingles así como traducciones de expresiones o refranes.

Escuchar audio – No es un día cualquiera
Archivos multimedia (min. 11,55)

El programa ha sido galardonado con el Premio Ondas 2003 al mejor programa de radio de difusión nacional. También ha sido reconocido con el Premio Pica d’Estats (concedido por la Diputación y el Patronato de Turismo de Lleida) al Mejor Trabajo de Radio por la emisión que en julio de 2007 se hizo desde Cervera. La Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias también ha premiado a No es un día cualquiera como medio de comunicación impulsor de las mujeres profesionales.

Sobre Pepa Fernández

Pepa Fernández ha sido distinguida con el Premio Ondas 2008 a la Trayectoria Profesional “por hacer una radio abierta, plural, no excluyente, entretenida, culta y en la que lo tradicional y lo nuevo se abrazan con sorprendente coherencia”.

También tiene en su haber dos Micrófonos de Plata, la Antena de Oro, el Premio de Radio de Cambio 16, el Premio Periodístico El Cava, el Premio de Gastronomía del Diario de Avisos concedido en 2007, y el Premio Emilio Castelar a la eficacia comunicativa.

Dónde comer los mejores arroces de la Comunidad Valenciana

Arroces, Ocho templos del arroz en Alicante, Castellón y Valencia

AMPLos entusiastas del arroz pueden tropezar una y hasta mil veces en la misma piedra. Les basta ver la foto de una paella a la entrada del restaurante, el plato anunciado en la carta o percibir el aroma que sale de la cocina y no pensarlo más; lanzarse de cabeza sin calcular los riesgos y, tantas y tantas veces, lamentar después su imprudencia.

Porque, saben mejor que nadie, que el resultado puede ir de lo peor –el grano apelmazado, o insípido que no se ha impregnado del fondo, la tomadura de pelo– a algo simplemente correcto o, el milagro que ocurre muy de vez en cuando, de encontrarse ante una de esas exquisiteces que incluirán rápidamente en su lista de templos arroceros. Estos son algunos de ellos en la Comunidad Valenciana.

Articulo: La Vanguardia 09/08/2017

Paco Gandía – San Francisco, 2. Pinoso. Alicante –Tel.: 965-478-023

Es Fina Navarro, la esposa de quien da nombre a este restaurante, uno de los favoritos de los grandes chefs para tomar arroz quien controla cada punto de la cocción, removiendo con una cuchara de madera que desaparece entre las llamas provocadas por el sarmiento. Lo sirven en una finísima capa sobre una paella amplia, con conejo de corral y caracoles. Se come directamente de la paella.

Casa Pepa -Partida Pamis, 7-30. Ondara. Alicante – tel.: 965-766-606

En esta antigua casa de campo rodeada de naranjos y olivos no hay que buscar arroces secos sino melosos, propios del norte de Alicante, casi tocando a Valencia, con verduras de temporada, con pollo de corral, con salmonete, con cabeza de lomo ibérico, con perdiz, con sepia… son algunas de las exquisiteces que elaboraba Pepa Romans (quien falleció el año pasado) y ahora sus hijas, Soledad y Antonia Ballester, en su casa.

Elías -Rosales, 7. Xirnolet- Monover. Alicante –Tel.: 966-979-517

A muy pocos kilómetros de Paco Gandía , en un restaurante amplio, reformado hace unos años, elaboran un arroz de conejo y caracoles tan exquisito como el de Pinoso. Un espectáculo contemplar, en la cocina vista, la cocción al sarmiento. También se come directamente de la paella.

Casa Jaime -Av. del Papa Luna, 5. Peñíscola. Castellón –Tel.: 964-480-030

El arroz Calabuch, en home­naje a la película de Berlanga, que se rodó en aquella costa, es una de las especialidades de este emblemático establecimiento de Peñíscola por el que han pasado montones de famosos. Un plato al que las ortigas de mar y los cohombros de mar aportan textura y sabor. Leer más…

Ruta Arrocera

Los Arroces son para el verano. Ruta Arrocera. Once arroces más otro mítico de propina. Doce en total. Un puñado de lugares donde probar uno de los platos que da más vida a la gastronomía valenciana. Aquí hay un gastroplan.

CLÁSICOS

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MÍTICOS

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I. Parte. Diario de un espía con flotador (cuchillo y tenedor) 

#aBOCAdos-1Cinco rutas para comerse el verano.  #aBOCAdos-2. Paraíso Travel: El penúltimo sueño de Junior Franco.  #aBOCAdos-3. Aponiente, entre sirenas y sal  #aBOCAdos-4. El nuevo Ricard Camarena: un purasangre hacia las estrellas #aBOCADdos-5. Noor, el gran festín andalusí  #aBOCAdos-6. Un paseo para comerse Cádiz

… y @aBOCAdos7 (y último). La ruta del arroz.

A partir de la próxima semana

II Parte del Diario de un Espía con flotador.

#desBOCAdos (sin orden ni concierto)

¿Dónde me puedo comer un buen arroz? La pregunta gastronómica del verano ya tiene respuesta. O al menos, unas cuantas respuestas porque en esta Comunitat, por suerte, hay muchos lugares donde comer un buen arroz, pese a que muchos piensen lo contrario. Sólo hay que salir a buscarlo. De entrada, os propongo una docena de sitios haciendo ruta de norte a sur. Podríamos citar algunos renombrados (casi históricos) si habláramos de arroces de vanguardia. pro ejemplo, el arròs brut de Bernd H. Knöller; el arroz con cenizas de Quique Dacosta (o el de su menú DNA) o, por no ir muy lejos, el de chipirón que en la actualidad ofrece en su nuevo menú y su nuevo restaurante Ricard Camarena. Extraordinario.

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Pero mejor vamos a mirar hacia la tradiciones. A los arroces de siempre, bien hechos. Con permiso de Galbis, ya sabes que ha sido familia arrocera que han logrado una relevancia internacional, nos vamos de paseo en busca de algunos de ellos. No están todos los que deben estar (lo sé) pero los que están te van a ayudar. Espero.

Casa Jaime (Peñíscola)Calabuch

Empezamos por el norte y nos vamos con un arroz que es todo un clásico. Arroz en Casa Jaime: un revolcón marino (con espardenyes y ortiguillas) que preparaba el patriarca del local, Jaime Sanz, al director de cine valenciano cuando grababa, precisamente, la película de Calabuch. Berlanga sería feliz.

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Barbados (Valencia)Arròs a banda

Un restaurante de Valencia para seguir. No es de los céntricos ni de los clásicos (al menos no es de los más mediáticos), pero hacen un arroz a banda digno de ser probado. Y junto a él, no me perdería sus almejas marineras. Otra opción es probar alguno de los muchos que hacen en El Palmar, el de Casa Carmina en El Saler, el que te ofrece la arrocería Goya… Pero como hay que centrar el tiro, ahí queda Barbados.

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Casa Carmela (La Patacona)Paella

Seguimos en Valencia y nos vamos a buscar la paella clásica, hecha a leña. La propuesta es Casa Carmela, en La Patacona, para saborearla tal y como la degustaría hace ya unas décadas el propio Blasco Ibáñez. Cerca, en Las Bairetas de Chiva, hay otra buena opción. Y en mitad de la huerta, en la pedanía de Roca-Cuper, la clásica de la taberna El Famós. No será por sitios, ¿verdad?

Restaurante Casa Carmela. Foto de Juan J. MonzóRestaurante Casa Carmela. Foto de Juan J. Monzó

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Casa Jaime cumple medio siglo


El establecimiento de Peñíscola cuida la cocina marinera y mediterránea. Articulo de prensa del periódico Las Provincias, por Pedro G. Mocholi. (critico gastronómico)

Está claro que la Peñíscola de hoy en día dista una enormidad a la de 1967 cuando Jaime Sanz bajo de la barca de bajura dónde ejercía de cocinero.

Entró siendo apenas un chaval de 14 años, y allí se formó cómo cocinero, adquiriendo una experiencia y un conocimiento al alcance de muy pocos. Ese aprendizaje le permitió conocer ese inmenso mundo marino que está al alcance de muy pocos, sacando un provecho infinito que ha sido fundamental en las labores de cocinero que ha desarrollado durante toda su vida.

El primer establecimiento lo abrió junto a Pilar Bonfill su mujer en el propio Castillo, en la C/ Matilde Tinot, 3. Allí se conjuntaban las tapas con la cocina de producto que en aquellos años eran la base de la cocina de Jaime.

Pasaron los años, y el casco histórico se sacrificó en pro de una Peñíscola que abrazaba al turismo, al igual que habían hecho muchas localidades de la Comunitat que eran bañadas por el Mediterráneo.

Era el año 1982 y Casa Jaime ya era un restaurante conocido y muy valorado. Jaime ofrecía una cocina casera, natural y familiar, basada en la calidad de un producto que él conocía como pocos. Géneros que había visto salir de las redes en los barcos en los que había cocinado, ello le daba un amplio conocimiento sobre las posibilidades y cómo sacar ese mayor rendimiento en su cocina y en sus platos.

La primera vez que llegué a Casa Jaime fue gracias a mi buen amigo Javier Mico que ejercía de notario en la localidad de Benicarló. Era una noche de noviembre de 1993, volvía de Barcelona y salí de la autopista a saludarlo.

Cuando llegué a la Notaria, nos fuimos a cenar. Primero fuimos a un restaurante en el propio Benicarló, pero nos dijeron que ya habían cerrado. Acto seguido, Javier me dijo, «vamos a Casa Jaime».

En apenas 10 minutos llegamos. El local estaba a medio luz, nos recibió su hijo Jaime, que de inmediato encendió el resto de luces. Enseguida salió su padre, saludó a Javier y nos dijo que nos sentáramos.Me sorprendió la atención y la hospitalidad; no era muy tarde, pero sin duda en casa se estaría mucho mejor; sin embargo nos acogieron con gran familiaridad.

En apenas un momento teníamos un plato de langostinos recién cocidos y ciertos moluscos. Acto seguido y como final, Jaime sacó una caldereta de langosta de gran calidad. Fue una agradable sorpresa. Pasaron varios años y durante la presentación de la guía Lo mejor de la Gastronomía en 1997, los volví a encontrar. Hablamos de aquel primer encuentro, y de cómo me había sorprendido el trato tan agradable que nos habían brindado.

A los pocos días tenía que ir a Barcelona, así que a mi vuelta iría a verlos. Así lo hice, y desde entonces, mis visitas a Casa Jaime son bastante frecuentes.

Hoy en Casa Jaime la oferta gastronómica de calidad no solo se sigue manteniendo, sino que se ha incrementado con la incorporación hace unos años de Jordi Sanz, el hijo pequeño de Jaime y Pilar.

Conocimiento marinero

La oferta de Casa Jaime no es muy grande, pero lo necesariamente extensa para disfrutar de todo ese conocimiento marinero que Jaime posee, y que sabiamente a transmitido a su hijo.

Sin lugar a dudas, su plato más emblemático es el Arroz Calabuch, un arroz creado por Jaime en recuerdo a Calabuch, la película que rodó Luis G. Berlanga en Peñíscola.

Durante un homenaje que se rindió al cineasta valenciano, reconoció que el mayor reconocimiento que podía tener, es que un plato llevara el nombre de una película suya.

Por supuesto en mi última visita no faltó el arroz Calabuch. Un arroz poderoso de sabor marino gracias a las ortiguillas que añade Jaime y que le trasmite ese sabor yodado que prolonga su sabor en el paladar. Es un arroz que llevo años probando y que nunca dejaré de pedir cuando acuda a Casa Jaime. En esa última visita, hubieron algunos platos nuevos que me sorprendieron, no solo por la calidad de los mismos, sino por la personalidad de Jordi a la hora de crearlos.

Comenzamos con unos ceviches de lubina, servidos en una almeja de sensual sabor. Continuamos con unos crujientes de galera y albahaca, sobre los que ralla un poco de corteza de piel de limón para darle un ligero frescor.

Sorprendente el plato de espardeñas, hígado de rape y corazones de alcachofa. Cada ingrediente elaborado por separado, pero ensamblados en el plato con gran precisión, y respetando los sabores propios; sin lugar a dudas, el hígado del rape es un bocado exquisito que debería tener más presencia en las cocinas.

La siguiente novedad fue carpaccio de alcachofas con galeras, huevas de erizo y de trucha, piñones, alga codium y unas perlas de wasabi. Los sabores marinos están muy presentes en la cocina de Jordi. Siempre los desarrolla desde el equilibrio y ese conocimiento que posee del producto, haciendo que todos ellos saquen sus cualidades y ensalcen el plato. Siguen ofreciendo la cazuela de Llanegas a la Bilbaína, un plato divertido y que su hermano Jaime, se encarga de romper el huevo que corona la cazuela. El servicio lo desarrolla Jaime y sigue siendo muy cuidado y detallista.

Son 50 los años que Casa Jaime está abierto, de lo que nos alegramos. Es síntoma de fidelidad, de cariño y sobre todo de profesionalidad, por ello queremos felicitar a la familia Sanz Bonfill por los años que nos han hecho disfrutar de su gastronomía, y porqué queremos que sigan muchos más años haciéndolo.

Gastronomía&Cía visita Casa Jaime de Peñiscola

Gastronomía&Cía visita Casa Jaime de Peñiscola. Articulo publicado en Gastronomía&Cía por VelSid

Casa Jaime. Abril 2017

En nuestra última visita al Restaurante Casa Jaime de Peñíscola, además de disfrutar del apreciado arroz Calabuch, con sus espardenyes, ortiguillas de mar y lluentas (almejas de concha fina), probamos nuevas creaciones como el tartar de langostinos y mango, la Sinfonía de de alcachofas con hígado de rape y espardenyes o Un plato llamado peñíscola, entre otras. Os contamos cómo fue nuestra última experiencia en esta casa de comidas en la que prima el producto y el saber hacer de tres cabezas visibles, pero son toda una familia.

El pasado viernes teníamos algo que celebrar, así que para comer elegimos un sitio en el que tenemos la certeza de que vamos a poder probar algo nuevo y repetir algo que nos encanta, y también de que podremos disfrutar de producto de proximidad y de calidad, destacando el procedente del mar. También es importante que las manos en las que caen tan selectos productos sean expertas y conscientes de cómo extraer sus mejores cualidades para ponerlas en el plato, satisfaciendo los paladares más exigentes y con ello, fidelizando clientes.

Porque Casa Jaime no es uno de esos restaurantes a los que se va una vez al año para conocer el cambio de menú, se va cuando apetece comer un arroz especial, cuando quieres darte un homenaje con una comida marinera de producto, cuando quieres sorprender a alguien a quien invitas a comer, cuando tienes algo que celebrar, cuando quieres descubrir la gastronomía local y tradicional con pinceladas creativas, cuando quieres comer frente al mar y con vistas al Castillo del Papa Luna, y entre otras situaciones, cuando quieres disfrutar de una comida perfectamente armonizada o maridada con grandes vinos y cavas.

De que esto sea posible se encarga la familia Sanz desde que naciera Casa Jaime en 1967. El patrón del barco es Jaime Sanz, que fue pescador antes que cocinero, junto a su esposa Pilar Bonfill, y todo su conocimiento lo ha heredado quien les acompaña en la cocina y aporta, además, la parte creativa, Jordi Sanz. El jefe de sala y sumiller es el primogénito, Jaime Sanz, quien también tiene todo el conocimiento del producto y de su cocina, teniendo siempre respuesta a cualquier consulta del comensal.

Pues bien, el pasado viernes teníamos claro que nos apetecía comer un Arroz Calabuch y otras delicias, y entre ellas, descubrimos el Plato de Cine de Casa Jaime, ‘Un plato llamado Peñíscola’. Como os comentamos recientemente en este post, el Ayuntamiento y el Club Producto Peñíscola Gastronómica han impulsado una nueva acción para promocionar el turismo gastronómico que une cine y gastronomía, dado que este municipio marinero ha sido escenario de rodaje de diversas películas y series de televisión. Bajo el paraguas de Peñíscola de Cine, se ha puesto en marcha Plato de Cine, con lo que los restaurantes participantes se inspiran en algunas de las más importantes películas para crear un plato o un menú temático. Tenéis toda la información en el enlace antes indicado, a continuación podréis ver el plato de Casa Jaime, merece la pena ir a probarlo.

Casa Jaime. Abril 2017

Como el arroz es el plato fuerte del menú, empezamos por las otras delicias. La comida en Casa Jaime siempre empieza con unos aperitivos que se salen de lo habitual, son más elaborados y nos parecen generosos por el producto. Empezamos con unos Boquerones marinados de buen calibre y con una textura inmejorable, sin acidez, lo que también se agradece para salirse de lo común, y bañados con un excelente AOVE que armonizaba muy bien con el sabor limpio del pescado. Este aperitivo se acompañaba también de un Tartar de langostinos y mango presentado en conchas de almeja, buen marisco y buen aderezo.

Y para completar el aperitivo tomamos un Crujiente de galera con albahaca, otro de esos bocados para comer con las manos del que podríamos repetir sin cansarnos, transmite la sabrosidad del mar, y la albahaca, aunque pueda parecer lo contrario, sólo es un sutil perfume para esta fritura de textura crujiente y sin exceso de grasa. Después pasamos a otro de nuestros platillos preferidos y que no falta en nuestra mesa cuando es temporada, hablamos de las ortiguillas de mar rebozadas, bordadas en Casa Jaime.

Conocéis de nuestra afición por comer las verduras crudas, hablamos de las que la mayoría de personas consumen cocinadas, como el calabacín, los espárragos… Pues ahora sumamos otra verdura cruda a nuestras preferencias, la alcachofa, y ha sido gracias al Plato de Cine de Casa Jaime, se llama ‘Un plato llamado Peñíscola’, y la familia Sanz se inspiró en la serie Chiringuito de Pepe para crearlo. Lo mejor es ver el fragmento concreto para mayor comprensión, y si después probáis el plato, os va a emocionar (habiéndolo hecho al revés, también nos ha emocionado).

Sobre estas líneas tenéis el vídeo del fragmento de Chiringuito de Pepe en cuestión, si no lo podéis ver porque utilizáis el navegador Chrome y por el Adobe Flash Player, podéis verlo en el blog del Restaurante Casa Jaime a través de este enlace.

“Se trata de un plato que se sustenta en un concepto gastronómico “la cocina conocida” la idea es transportar al comensal a un estadio amplificado atendiendo al vínculo que existe entre los ingredientes y su entorno. […] Lo primero que percibimos es un aroma salino, yodado… que nos transporta al mar. (es de las primeras cosas que percibimos al llegar a un lugar como Peñíscola); plancton, texturas a mar, el toque a algas y luego sentir donde nos transporta, dejarse llevar a través de sus tejidos, sus especias…

El segundo término los sabores de la tierra, su huerta, sus hortalizas y verduras. La cocina ancestral del lugar… su historia, su gente y así paladear la belleza del entorno. La primera vez que probamos su sabor, ese recuerdo que queda grabado para siempre, debido al poder evocador de la cocina.

Un plato llamado Peñíscola pone en la boca el sabor del mar y de la huerta peñiscolana con un carpaccio de alcachofas, yemas de erizo, alga codium, huevas de tobiko, huevas de salmón, piñones… Es imprescindible acercar la nariz al plato antes de empezar a comer, para embriagarse con su aroma.

Casa Jaime. Abril 2017

Y antes de pasar al arroz otro plato que podría convertirse en la joya de la corona, aunque ya queda poco para poder disfrutarlo, hasta que vuelva a ser temporada de alcachofas, se trata de la Sinfonía de alcachofas con hígado de rape y espardenyes. Si cada elemento del plato está exquisito por separado, la armonía entre ellos es perfecta. Las alcachofas fritas, tiernas, crujientes… el hígado de rape, de pequeño tamaño, sabroso y con un toque ligeramente tostado, y las espardenyas, con su particular textura y elegante sabor.

Del Arroz Calabuch ya os hemos hablado, y poco podemos deciros más después de contaros de que es uno de los platos por el que nos movemos a Peñíscola de vez en cuando. Así que aprovechamos para transcribimos la historia sobre cómo se creó, según cuenta Jaime Sanz:

“Jaime de Armiñan, cineasta español, fue uno de los primeros en escoger Peñíscola como escenario de cine. Solía pasar grandes temporadas en la ciudad y en el Mar. Acudía a la casa de comidas regentada por la familia Sanz y después de terminar el servicio, solía sentarse a comer con ellos, en la llamada Mesa 0 (la de la cocina). Donde
degustaba productos locales y de poco valor gastronómico en aquel tiempo llamados de descarte (espardenyes, cohombro real de mar y ortiguillas o anémonas).

J. Armiñán insistía en que se debían poner estos productos en la carta. Un día, Elena Santonja y J. Armiñan dijeron a la familia Sanz: ‘tenemos nombre para vuestro arroz, “arroz Calabuch”, en honor a Luis García Berlanga. Tras llamar a Berlanga para que acudiese junto a su familia al restaurante, sucedió lo siguiente:

Primera cucharada al arroz; Berlanga se pone en pie y a viva voz exclama: “Qué osadía, que atrevimiento, me han dedicado cuadros, bustos, calles, lienzos, cines, pero un
arroz… Ahora seguro que me recordarán hasta después de muerto”. Dando su aprobación y consentimiento.

En esta ocasión acompañamos la comida con un espumoso, el AT Roca Brut Rosado Reserva D.O. Clàssic Penedés, afrutado, fresco y con un buen punto de acidez, una buena armonía para la comida, y para el postre, que como merecía la ocasión, era un pastel de chocolate con sus velas.

Seguramente pronto se os dará una ocasión como las citadas anteriormente para buscar una excusa que os lleve a comer a Casa Jaime, si tenéis oportunidad y tenéis que desplazaros expresamente, recordad que Peñíscola tiene mucho que ofrecer, podéis organizar un buen fin de semana de ocio y turismo cultural y gastronómico. No dejéis de decirnos si venís por aquí.

Casa Jaime. Abril 2017

Tartar de langostino y mango

 Casa Jaime. Abril 2017
Crujiente de Galera con albahaca

Casa Jaime. Abril 2017

Un plato llamado Peñiscola

Restaurante Casa Jaime
Av. del Papa Luna, 5 Peñíscola (Castellón)