Arroz

Un Viaje por la España de Berlanga

Un viaje por la España de Berlanga. 100 años de Berlanga.

Nació hace 100 años y en noviembre se cumplieron 10 de su muerte. Mas allá del genial cineasta, fue uno de los mejores cronistas del pasado reciente de España. Y aunque no hace falta pretexto ninguno para disfrutar del universo del director y guionista valenciano, sin duda es un buen momento para asomarse al balcón de Luis García Berlanga (valencia, 1921 – Madrid, 2010), un verso libre militante del humor negro, el contraste entre ternura y la mala baba y el “no todo es lo que parece”. Asomarse, por ejemplo, al balcón del ayuntamiento de Guadalix de la sierra junto al inolvidable alcalde José Isbert. O subirse al motocarro de placido en Manresa. O pasear por la Peñíscola llamada Calabuch. O asistir al milagro de san Dimas en Alhama de Aragón. O dejarse seducir en Madrid y Mallorca por la bonhomía de su verdugo, o perseguir a suecas en Sitges. Conocer a los pobres, a los ricos, a los necios, Alos miserables (de toda clase y condición), a la buena gente. “Parecía que tenía radiografías en los ojos, parecía que veía lo que no podía verse”, dice Sol Carnicero, amiga y jefa de producción de varias películas. Conviene también volver al magisterio de su amigo y pareja artística Rafael Azcona, un sabio. Es lo que hemos hecho en estas páginas, que evocan los rodajes de 10 de sus películas a través de localizaciones donde fueron rodadas y algunos de los personajes que en ellas interfieran. Bienvenidos a la España de Luis García Berlanga. Comienza el viaje.

Peñíscola (Castellón) Bombas atómicas en la arcadia mediterránea de Berlanga. Calabuch (1956)

Un famoso científico de EE. UU que sabe hacer bombas atómicas (Jorge Hamilton, interpretado por Edmund Gwenn) se harta de todo y recala – nadie sabe cómo – en una minúscula arcaría a orillas del mediterráneo para alejarse del mundanal ruido. La gente del pueblecito, de Calabuch. Le acoge como uno de los suyos. Y son felices y comen perdices hasta que…

No, no todo es lo que parece. A Luis García Berlanga, Calabuch le parecía una de sus peores películas, a al menos la más ñoña, o al menos, son palabras suyas, “la más envejecida por ser paternal y rousseauniana, por ser todos los personajes tan buenos. Y esto me jode porque, si mi cine habla del enfrentamiento entre la sociedad y el individuo, es incongruente que este sea bondadoso”. Pareció darle la razón el mismísimo François Truffaut, quien, en su crítica a la película en Cahiers du Cinema, vino a escribir que la bomba debería haber caído sobre la propia cabeza de Berlanga. Pero donde cayo la verdad, en forma de puñetazo, fue en la cabeza del actor italiano Franco Fábrica, uno de los protagonistas y a quien Berlanga no aguantaba: “Le metí una ostia, si, era un rompecojones” (en el libro El ultimo austrohúngaro). Aunque en el primer guion la historia iba de desarrollar en un pueblo del interior, al director valenciano le pudo su mediterraneidad y su levantidismo militantes y acabo rodando en la bella Peñíscola. Donde 43 años después volvería a rodar Paris-Tombuctú, su última película. El pueblo entero se transformo con la llegada “de los del cine, aunque todavía no habían visto nada de los lugareños, ya que cinco años más tarde el mismísimo Hollywood desembarcaría en el castillo del Papa Luna de la mano del productor Samuel Bronston, Charlton Heston y Shohia Loren para rodar El Cid.

Rafaela Biosca, nacida en Peñíscola hace 72 años, tenia 8 cuando participo como extra en varias secuencias rodadas en las antiguas escuelas, hoy Museo del Mar. “Aquello, fue una fiesta”, rememora mientras sorbe un cafecito en una terraza sobre los acantilados de Peñíscola. “Rodamos en las escuelas y en la iglesia de la Ermitana. Lo recuerdo con mucho cariño, figúrese en aquellos años en Peñíscola no había casi de nada, estaba casi en ruinas, era un pueblecito de pescadores y labradores, había mucha miseria, hasta que se rodó aquí el Cid, también Sali, pero poco. Iba vestida de mora”.

Pese a la metamorfosis de una aldea de pescadores en un enclave turístico de primer orden, algunos rincones siguen casi iguales que cuando Berlanga rodo en ellos: el faro del Farero José Isbert, la playa de les Viudas, la Ermitana, el portal de Sant Pere… y ahí sigue Casa Jaime, restaurante predilecto de Berlanga en el rodaje. Tan predilecto que allí continua en la carta, en su honor, el celebre Arroz Calabuch con espardenyes y ortiguillas de mar. No se lo pierdan.

Por: Borja Hermoso /fotografía: Eduardo Nave

Peñíscola participa en el congreso «Mediterránea Gastrónoma 2020»

Peñíscola participa en el congreso Mediterránea Gastrónoma 2020 de la mano del restaurante Casa Jaime. El evento, que se celebra por primera vez en formato virtual, contará con ponencias y demostraciones de más de 40 Estrellas Michelin y a medio centenar de Soles Repsol.

La gastronomía es un producto demandado durante todo el año, por lo que contribuye a la desestacionalización y además crea sinergias con todo tipo de oferta, sin olvidar que la oferta gastronómica es uno de los aspectos mejor valorados por el turista en su visita al destino.
Respecto al potencial de la oferta gastronómica de Peñíscola y del Baix Maestrat, hay que subrayar su diversidad culinaria basada en productos de la huerta y el mar.

Casa Jaime de Peñíscola fue protagonista en el «Aula del Arroz D.O. Valencia» presentando uno de sus arroces más enblematicos su Arroz Calabuch, Homenaje a Luis Garcia Berlanga. Un espacio con la finalidad de promocionar y darle el protagonismo que se merece a un ingrediente clave en la dieta mediterránea: “El arroz” Reputados arroceros de la comunidad nos enseñan sus mejores recetas.

Mediterránea Gastrónoma, la feria gastronómica más importante del Mediterráneo, se adapta a la nueva actualidad y apuesta por una edición especial con un formato presencial y congresual, con la posibilidad de acceder a todos los contenidos de forma virtual. 

El objetivo de este Congreso Mediterránea Gastrónoma ‘Edición especial’ es homenajear a todos los profesionales de la hostelería y a los productores en una versión más íntima, tipo ’boutique’ en la que se seguirá apostando por un visitante profesional. 

En esta edición participarán grandes cocineros de renombre, productores, artesanos y profesionales del mundo de la hostelería que compartirán experiencias en casi una decena de escenarios.

«Mediterranean Gastrónoma 2020» es un foro abierto en el que se dan cita grandes cocineros, productores, distribuidores, pequeños comerciantes y artesanos. Esta edición, que homenajea de forma especial los sectores de la hostelería y de la producción agroalimentaria.
Los productos de Castellón vuelven a tener este año una presencia destacada en una de las citas gastronómicas.
Las empresas adheridas a ‘Castelló Ruta de Sabor’ que están presentes en «Mediterranean Gastrónoma 2020» son Fruits de la Terra, Turrones Blasco, Organia Oleum, Croquellanas, Bodega Vicente Flors, Licor Nelet, Menea Gourmet, Martí Roca, Manantial de Almedíjar, Turrones Agut de Benlloch SL, Vicent Pan S.L y Licores Artesanos de Borriana.

El turismo gastronómico es cada vez más determinante y por eso no podemos dejar perder el tren. Con unos productos de primera podemos creer que nuestra provincia puede competir con plenas garantías de éxito. Con ello mayor interés tenemos por potenciar nuestra marca propia «Castelló Ruta de Sabor»

Casa Jaime, Cocina de Barca

Casa Jaime, Cocina de Barca. La tradición, los sabores de siempre perduran en la memoria. 

Jaime Sanz nació en una familia de pescadores. Sus padres, Jaime y Rafaela de nombre, naturalmente, la cocina hogareña era de barca o marinera, sabrosos guisos y recetas de pescados de poco valor gastronómico, sin pedigree pero no por ello dejan de ser suculentos. Recuerdos de pulpo con patatas (muy barato entonces); raya (frita, en suquet o en all i pebre) «Gatets» pescado escualo de la familia de los tiburones (pintarroja) en «remesclo» (es como le llamaban al guiso de pulpo con patatas, pan duro o seco – y frito – más un majado de ajo, almendras y caldo de pescado) o Fideuà en cazuela de barro. Jaime siempre ha sido un gran amante del rancho marinero o Cocina de barca.

En una ocasión, Jaime Sanz capturó un pulpo casi más grande que él – pesaba 4 kilos – a los 7 años. Lo consiguió con caña. Ya estudiaba en el colegio de Orientación marítima. dos años después hizo la comunión. Sanz, de modesta y honrada familia de pescadores, sabia ya, a tan temprana edad, que la vida era dura. Su padre tenía un bote de trasmallo, y lo que extraía del mar iba a la venta y al consumo propio. Aquella barca se llamaba Daniel, y su matricula era CP (Castellón de la plana) 3-70.

A los 12 años, su padre enfermo de los bronquios – en enfermedad muy común de los pescadores, no había un equipamiento adecuado y el agua  y la humedad corrían hasta el alma – y tubo que ponerse a trabajar, embarcándose con Carlos, un pescador adulto con gran conocimiento de las artes de pesca. Así ayudaba económicamente a sus padres. A veces iba también con su tío Manuelet. El padre de Jaime Sanz no pudo superar el mal del mar y falleció en 1958. Las autoridades de Marina fueron comprensivas con Jaime por que conocían sus necesidades económicas y olvidaron que contaba 12 años y no los 14 legales para embarcarse.

Fue a esta edad cuando empezó a faenar en una barca de nombre Dinero. Donde fueron sus primeros contactos con la Cocina de Barca o rancho marinero. Los chavales como él ayudaban al cocinero, que era siempre el de mayor edad de la tripulación. A bordo Dinero llego a las islas Columbretes, a 32 millas marinas de distancia de Peñíscola. Abundancia de pesca (sardinas, boquerón, caballa, langostas, rape, mero, sargos, denton); rompían las redes. Al año siguiente cambió de embarcación. Se llamaba Damián Blasco. Se jubiló el cocinero y Jaime Sanz lo relevo con solo 16 años. Entonces ya comenzó a cobrar como un «home», es decir igual que el resto de la tripulación, 26 en total.

Su tío Manuelet (1962) compró una barca y la bautizó Etna. Jaime partió con él, rumbo al arrastre, con  6 o 7 pescadores. La pesca superaba las expectativas, en una ocasión llenaron el «bou» (red) con casi 20 toneladas de «espardenyes» y las devolvieron al mar, en aquel entonces no eran cotizadas más bien lo contrario. Se guardarán 30 ejemplares para añadirlos al arroz a banda de la tripulación. El mediterráneo, una despensa fascinante.

En 1964 compró una barca, Arruza. El producto de las capturas lo subastaba en la lonja de Peñiscola. En 1965 dejó el mar y se fue como cocinero, al bar Bonanza, donde conocio a su mujer, Pilar. En 1967 se estableció, en compañia de su hermana Rafaela, en el centro del casco antiguo de Peñiscola (calle Matilde Tinot, 3). Resulta que Matilde fue la esposa de un antepasado, Jaime Sanz Roca, alias El Russo porque trabajo como sastre para el Zar Nicolás II de Rusia.

Casa Jaime se mudó al actual emplazamiento el 1 de Junio de 1967. Donde en los años 60, se rodo «el Cid», dirigida por el norteamericano Anthony Mann,  justo delante de Casa Jaime, en la extensa playa, donde se rodarón algunas de las escenas más espectaculares. Jaime Sanz participó como extra en la producción. Lo contrataron, como a centenares de conciudadanos, por un salario de 100 pesetas al día. En la barca, su oficio, cobraba 300 pesetas a la semana.

Estuvo en el departamento  de vestuario. Por las tardes, finalizado el rodaje, jugaba a fútbol con Raf Vallone (el conde Ordóñez); futbolista del Milán. El joven Jaime, centrocampista, le ponía balones a punto de gol, sobre el césped de la arena. Jaime Sanz tuvo el privilegio de sujetar las bridas del corcel de Charlton Heston / el Cid mientras lo vestían (al actor); coincidiendo con el actor al incorporarse al rodaje.

Arroz a Banda de Casa Jaime

Arroz a Banda de Casa Jaime. Una cocina marcada por el sabor a mar. Jaime Sanz cocinero de barco en su juventud, aprendió a cocinar el Arroz a Banda y sacar los mejores sabores de la tradición y de mar. 

Su aparición se remonta a las lonjas, dónde el pescado sobrante era el que se utilizaba para elaborar el caldo. El arroz solía utilizarse como un ingrediente para acompañar el pescado. Es por ello que recibe el nombre de arroz «a banda». Un plato que no debe faltar en nuestra dieta mediterránea. #MediterráneoEnVivo 

El arroz a banda te seducirá desde el primer momento, por su multitud de sabores y ese toque mediterráneo de la zona. Es un plato saludable que será la delicia de tu paladar. Para los comensales más exquisitos será una receta digna de admiración, por la calidad, textura y sabor de cada uno de sus ingredientes. #CocinaDePeñíscolaEnCasa  

Básicamente la receta consiste en cocer el arroz en un caldo de pescado barato y con muchas espinas llamado morralla que en el mercado apenas tenía valor y constituía el sustento de los pobres pescadores que reservaban las mejores piezas para la venta.

La primera parte: es que en ese caldo de morralla, con un sofrito de ajo, ñora y cabezas de pescado, se cuecen patatas y, tras cocerse, se sirven en plato sopero. A este guiso se le llama Caldero marinero, y se sirve acompañado del all i olí o ajo-aceite. La segunda parte: consiste en que con el resto de «fondo» de pescado al que se le añadió el sofrito podemos cocinar, además, un arroz en paella sin otro aditivo. Ese arroz se come aparte del pescadoarroz a banda, aparte. Es una auténtica receta de pescadores, que se las ingeniaban de esta forma para sacar dos platos de uno.

Ingredientes:

  • Pescado de roca, puede variar según época del año.
  • San Pedro – Gall / Gallineta – Serra Penagal / Escorpora / Rape / Bejel – Lluerna / Congrio – Congre
  • Canaillas – Caragol Punxent 
  • 1 Cebolla pequeña
  • Pulpo
  • 2 patatas
  • Pimentón dulce
  • Azafrán de la mancha
  • Arroz Bomba de autor (Arroz Tartana D.O. Valencia)
  • Aceite de Oliva Virgen (Mas del Señor, Peñiscola)
  • Sal

También podemos añadir Calamar, Hígado de Rape y Espardenyes (opcional); para añadir al arroz.

Elaboración:

    • En primer lugar elaboramos un potente caldo de pescado con agua, los pescados limpios con sus espinas, pulpo y cañaillas. Previamente habremos añadido, el aceite y cebolla y la patata troceada irregularmente. También el pimentón y las hebras de azafrán.
    • Cocinamos este caldo durante 20 minutos. Colamos y reservamos el caldo.
    • Ponemos el pescado de roca, pulpo y cañaillas (caragol punxent) en una fuente.
    • Acompañamos con un all i olí + algo del fumet del mismo pescado. Y servir.
    • En una Paellera, empezamos a elaborar el arroz.
    • Añadimos aceite de oliva virgen, sofreímos el arroz hasta que dore un poco.
    • Aquí podríamos añadir algún ingrediente mas (hígado de rape, espardenyes)
      • Seguidamente añadimos el fumet de pescado que habíamos reservado.
  • Dejar cocer el arroz a fuego lento durante 15 min. Y listo para servir…….

La mayoría de los restaurantes de la zona del litoral mediterráneo incluyen este plato en su carta, pues suele ser muy solicitado y reconocido entre los comensales que visitan la Comunitat Valenciana.

Preparar «Arròs al Forn» en casa

Arròs al Forn o Arroz al horno es un plato típico de la Comunidad Valenciana. Se elabora en cazuela (cassola en Valenciano), antiguamente de barro y en la actualidad puede ser de hierro o material especial, se cocina como su nombre indica en el horno. 

#CocinaDePeñíscolaEnCasa
🥄Plato: Arròs al Forn o Arroz al Horno
🥘Los chefs de los restaurantes de Peñíscola @RteCasaJaime nos abren las puertas de sus cocinas para acercar la gastronomía de la #ciudadenelmar a todos los hogares. 🍴El chef del Restaurante Casa Jaime, Jaime Sanz, nos enseña cómo preparar un auténtico Arròs al Forn. Prepara papel y lápiz para no perderte ningún paso ni ingredientes.
#AhoraViajaDesdeCasa
💙Peñíscola te esperará

El Arròs al Forn, No es un arroz que dispongamos en nuestra carta. Aunque puede, que incorporemos en un futuro próximo. De todas maneras, hoy voy a hacer la receta partiendo de cero, con los ingredientes comprados. Así podéis hacerlo cualquier día, sin tener que esperar a tener sobras de un buen cocido. 

Su origen está en la cocina de aprovechamiento de los restos del cocido por lo que sus ingredientes principales son los garbanzos y los diversos productos procedentes del cerdo utilizados en su elaboración (chorizo, morcilla, carne y pelotas elaboradas con carne picada) junto con el caldo obtenido. Además se le añaden patatas, tomate y una cabeza de ajos coronando la cazuela. También es común su elaboración sin utilizar el cocido, simplemente con caldo o incluso agua y añadiéndole embutidos, costillas de cerdo y/o panceta.

Arròs al Forn

Al ser un arroz seco, vamos a utilizar 2 partes de líquido por una de arroz. Y en este caso utilizaremos caldo del cocido, para que absorba todo el sabor. Al hacerse en el horno, se consumirá más lentamente, y al final de la elaboración lo dejaremos unos minutos reposando, hasta alcanzar el punto óptimo.

Arròs al Forn, ingredientes: (para 4 personas)

400 gr. arroz D.O.Valencia
200 gr. garbanzos
1 cabeza de ajos
2 patatas
1 tomate maduro o 4 de #tomatadepenjar
Utilizar el Caldo de cocción (garreta de ternera, rabo, manitas y careta de cerdo, nabo, chirivía, zanahoria y garbanzos) o agua.
Panceta, costillas, azafrán, aceite de oliva virgen extra, pimentón dulce, sal.
Morcilla de cebolla y pelota de carne.

Preparación:
Sofreír en la cazuela la panceta, costillas de cerdo y la cabeza de ajos. A continuación el arroz, el pimentón y el azafrán.
Disponer por encima las patatas a rodajas, el tomate y la carne utilizada para el caldo. Añadir 800 cc. de caldo e introducir
al horno a 200 grados, aproximadamente 18 min.

Ya sabes, ahora no tienes escusa para preparar  el «Arròs al Forn». Cuenta tu experiencia. #MediterráneoEnVivo